La búsqueda de Kevin Hernández en Lamarque sigue sin respuestas, pero los operativos policiales del fin de semana dejaron un dato que incomoda: en una de las viviendas allanadas se encontraron 1,4 kilos de flores de marihuana. Mientras el joven de 26 años continúa desaparecido desde el 22 de febrero, la investigación se mueve entre rastrillajes y hallazgos que parecen abrir más preguntas que certezas.
Los rastrillajes se multiplican. Perros entrenados recorren calles y descampados, efectivos del COER y unidades montadas peinan la zona, y Prefectura Naval se metió en el río Negro para revisar cada tramo y cada brazo menor. Sin embargo, el despliegue no logra dar con el paradero del joven. Lo que aparece en el camino son piezas sueltas que no encajan en el rompecabezas principal.
En el barrio Arenal, los allanamientos dejaron elementos que la Justicia había pedido y que ahora serán peritados. Se espera que esas pruebas puedan vincularse con la desaparición. Pero en otro domicilio, el hallazgo fue distinto: bolsas con marihuana, prolijamente guardadas, que sumaron 1,4 kilos de flores secas. El operativo derivó en una causa por drogas, un capítulo paralelo que desvía la atención de la pregunta central.
La paradoja es evidente: mientras una familia espera noticias de su hijo, los procedimientos policiales terminan destapando delitos que por ahora no alcanzan a cortar con la angustia de la desaparición. La investigación se expande, pero las certezas siguen ausentes. Cada allanamiento abre puertas nuevas, aunque ninguna conduce todavía a Kevin.
El caso se vuelve más espeso con cada día. Lamarque vive entre la tensión de los rastrillajes y la sorpresa de los hallazgos inesperados. La desaparición de un joven y el descubrimiento de drogas en una vivienda muestran que la trama es más oscura de lo que se pensaba. Y mientras tanto, la pregunta que nadie logra responder sigue flotando en el aire: ¿dónde está Kevin Hernández?