La Justicia confirmó que se abrió una causa por desaparición de persona y continúa sin descanso la búsqueda de Pablo Alejandro Morell Corrales, de 55 años, en San Antonio Este. Prefectura Naval, Policía y el Ministerio Público Fiscal trabajan de manera coordinada en tierra y agua, mientras se analizan testimonios y se reconstruyen los últimos movimientos del hombre oriundo de Villa Gesell.
La historia que comenzó con una denuncia por un inquilino que no entregó un departamento, hoy se transformó en un caso que mantiene en vilo a todas las fuerzas de seguridad. La Fiscalía aplicó el protocolo de desaparición y ya tomó contacto con la familia de Morell, que espera respuestas mientras cada minuto que pasa aumenta la incertidumbre.
Además, se supo que la última comunicación registrada con él fue el 3 de enero, un dato que se convirtió en el eje de la reconstrucción de sus pasos. Desde entonces, todo es misterio. Un día después, el domingo 4, Prefectura encontró un kayak a la deriva y una mochila con bebidas alcoholicas.
El hallazgo que encendió las alarmas
En paralelo, la información sobre el uso de un kayak por parte de Morell abrió otra línea de investigación. Horas después de la denuncia, Prefectura reportó el hallazgo de una embarcación similar a unos mil metros de la costa. Ese dato encendió las alarmas y disparó la hipótesis de que el hombre pudo haber sufrido un accidente en el mar.
Sin embargo, nada está confirmado. Por eso, los operativos se multiplican: patrullajes costeros, recorridas por zonas aledañas y rastrillajes en el agua forman parte de un despliegue que no se detiene.
La Fiscalía insiste en que cualquier dato puede ser vital. Por eso, se difundieron números de contacto y se pidió a la población que aporte información, por mínima que parezca. La descripción física de Morell: delgado, 1,75 metros, ojos azules, cabello castaño oscuro entrecano.
La última referencia lo ubica en la zona de La Almeja Loca, un punto turístico que ahora se convirtió en escenario de incertidumbre y tensión.
La apertura formal de una causa por desaparición de persona no es un detalle menor: significa que la Justicia reconoce la gravedad de la situación y que se activan todos los mecanismos legales y operativos disponibles. En otras palabras, el caso dejó de ser una simple averiguación para transformarse en un expediente judicial con peso propio.
Esto implica que cada testimonio, cada hallazgo y cada dato se incorporan a la causa, que será el marco legal para avanzar en la investigación.