La investigación por el crimen de Erika Antonella Álvarez sumó un nuevo elemento clave: la Justicia de Tucumán analiza una serie de chats recuperados del celular de una de las acusadas que podrían complicar aún más la situación judicial de ambos detenidos.
Las conversaciones fueron reconstruidas por peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) tras la extracción de datos del teléfono de Justina Gordillo, quien permanece con prisión preventiva por encubrimiento agravado. Los mensajes la vinculan directamente con Felipe Sosa, el principal acusado del homicidio.
El cuerpo de la joven fue hallado el 8 de enero en un descampado de Manantial Sur, envuelto en bolsas de residuos. Desde entonces, la investigación avanzó con distintas pericias y testimonios que buscan reconstruir qué ocurrió en las horas previas al crimen.
El análisis digital permitió recuperar miles de interacciones entre ambos sospechosos, incluyendo mensajes, llamadas y referencias directas a la víctima. Entre los hallazgos, los peritos detectaron decenas de menciones a “Anto”, el apodo con el que el entorno cercano identificaba a Erika.
Dentro de ese material, algunos mensajes llamaron especialmente la atención de los investigadores, ya que exponen la dinámica que mantenían los acusados y el vínculo que ambos tenían con otras mujeres.
En uno de los intercambios, el acusado respondió de forma tajante a un mensaje afectivo de su pareja con una frase que ahora es analizada dentro del expediente: “Las p... no aman”. Para los investigadores, esa expresión reflejaría una forma de deshumanización hacia otras mujeres vinculadas a sus encuentros.
Los chats también muestran un cambio progresivo en la actitud de Gordillo, que en un primer momento habría manifestado incomodidad con las prácticas del acusado. En uno de los mensajes recuperados, ella le explicaba que no se sentía cómoda participando de encuentros sexuales con terceros.
Sin embargo, según la reconstrucción realizada por los peritos, con el paso del tiempo la relación entre ambos habría evolucionado hacia una dinámica de mayor complicidad. En algunos diálogos, incluso aparecen referencias a la organización de encuentros con otras mujeres.
Otro punto que llamó la atención de los investigadores es la intensa comunicación entre ambos en las horas cercanas al crimen. Según el registro forense, el día en que se habría producido el homicidio se registraron decenas de llamadas entre los acusados, varias de ellas en horarios que coinciden con momentos previos y posteriores al ataque.
Ese mismo día, además, el principal acusado habría solicitado a Gordillo imágenes de su documento con el supuesto objetivo de otorgarle un poder de administración sobre sus empresas, un detalle que también forma parte del análisis judicial.
Para los investigadores, el conjunto de estas conversaciones podría ayudar a reconstruir el contexto del crimen y el grado de participación de cada uno de los detenidos. Mientras Sosa permanece con prisión preventiva por seis meses acusado de homicidio simple, Gordillo enfrenta una medida de tres meses por encubrimiento agravado.
La pericia final se centrará en más de 21 mil interacciones recuperadas de los dispositivos, un volumen de información que podría aportar nuevas claves para cerrar el círculo sobre el caso.
En paralelo, la familia de la víctima volvió a reclamar justicia y pidió que el expediente sea recaratulado como femicidio. Los hermanos de Erika aseguraron que seguirán impulsando el proceso judicial para que los responsables enfrenten las penas correspondientes.