Una serie de audios y documentos a los que tuvieron acceso varios medios en las últimas horas comprometen al periodista Juan Cruz Sanz, quien en distintas grabaciones se presenta como un operador con llegada directa a sectores de poder dentro del fútbol argentino. El material, compuesto por audios privados y documentación interna, muestra conversaciones en las que Sanz afirma actuar como mano derecha de Pablo Toviggino, uno de los dirigentes más influyentes dentro de la estructura de la Asociación del Fútbol Argentino.
En los registros, Sanz describe supuestas maniobras vinculadas al manejo de arbitrajes, mencionando gestiones destinadas a influir en designaciones y presionar a determinados árbitros. También aparecen referencias a la utilización de contactos dentro de la estructura dirigencial para intimidar o condicionar a actores políticos y deportivos.
El caso explotó en las redes sociales y hay serias acusaciones
Actualmente, Sanz se desempeña como dirigente del Club Social y Deportivo Bancruz, institución desde la cual mantiene vínculos con distintos espacios del fútbol regional, y además ocupa el cargo de director en el Concejo Federal del Fútbol Argentino. Cabe recordar, que esa entidad, lo tuvo como dirigente e hincha al desparecido presidente Néstor Kirchner.
Las grabaciones también contienen referencias directas al empresario Ariel Vallejo, CEO de Sur Finanzas, quien recientemente quedó en el centro de una investigación judicial que derivó en más de 30 allanamientos y un escándalo que alcanzó al sistema financiero. En uno de los audios, Sanz sostiene que habría intentado advertir a Vallejo antes de que se desencadenara la operación judicial.
En esas mismas conversaciones se menciona que Vallejo actuaría como testaferro del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, una afirmación que aparece en los audios pero que hasta el momento no fue confirmada por fuentes judiciales.
De Pocino, al pozo de AFA
El material al que accedieron varios medios también incluye referencias a operaciones de inteligencia. En algunos fragmentos, Sanz sostiene que mantiene contacto con sectores del sistema de inteligencia estatal y que participa en el intercambio de información sensible vinculada a dirigentes, empresarios y actores políticos.
Según su propio relato, estas operaciones estarían relacionadas con la circulación de información comprometedora y carpetazos, un mecanismo históricamente utilizado dentro de las disputas de poder en la política argentina.
La figura de Sanz ya había estado rodeada de polémicas en el pasado. En 2018, la mediática Natacha Jaitt lo acusó públicamente de mantener vínculos con redes de explotación sexual infantil, una denuncia que generó fuerte repercusión mediática en su momento. A ese historial se sumaron posteriormente distintos conflictos judiciales y personales que terminaron alejándolo del ámbito periodístico.
Los audios y chats dejaron seriamente comprometido a Sanz
En paralelo, en redes sociales también circularon en los últimos meses videos donde se lo observa consumiendo drogas y protagonizando escenas de alto contenido sexual, material que contribuyó a profundizar el deterioro público de su imagen. Se trata de una serie de videos suyos consumiendo cocaína y cometiendo actos sodomitas.
La filtración de los audios conocidos en las últimas horas vuelve a colocar su nombre en el centro de una trama que mezcla fútbol, finanzas, inteligencia y política. Fuentes cercanas a distintas estructuras de poder aseguran que el material difundido sería apenas una parte de una filtración más amplia que podría derivar en nuevas revelaciones en los próximos días.
De confirmarse la autenticidad de los audios y de los documentos asociados, el impacto podría alcanzar a dirigentes del fútbol argentino, operadores políticos y empresarios del sector financiero, en un escenario que amenaza con abrir uno de los escándalos más delicados del entramado de poder nacional.
El redes sociales, Juan Cruz Sanz hizo alusión a su presencia en Instituto de Córdoba en la reunión de los dirigentes del Interior con autoridades de AFA.