Después de dos meses de investigación silenciosa y seguimiento minucioso, la División Toxicomanías de San Antonio Oeste desarticuló un punto de venta de drogas que funcionaba en Valcheta, donde una pareja comercializaba cocaína fraccionada y marihuana. En el allanamiento se secuestró droga lista para vender, más de un millón de pesos en efectivo, una balanza de precisión, celulares y municiones. La causa quedó en manos de la Justicia Federal.
Nada fue casual. La pesquisa arrancó lejos del ruido, con el análisis de movimientos sospechosos que comenzaron a repetirse en un domicilio de Valcheta. Los investigadores detectaron señales claras de narcomenudeo: visitas fugaces, intercambios rápidos y una rutina que, con el correr de los días, dejó de ser una sospecha para transformarse en evidencia.
Además, los efectivos de Toxicomanía de San Antonio Oeste realizaron tareas de vigilancia discreta durante semanas. No hubo irrupciones apresuradas. Primero se observaron conductas, después se cruzaron datos y finalmente se documentaron movimientos compatibles con la venta de estupefacientes al menudeo. Fueron casi 60 días de trabajo fino, de esos que no se ven, pero que sostienen todo el operativo.
Con las pruebas reunidas, la Justicia Federal autorizó el allanamiento. Y entonces sí, la escena cambió. En el interior de la vivienda los policías encontraron envoltorios de cocaína ya fraccionados, listos para salir a la calle. También había marihuana, una balanza de precisión, herramienta clave en el negocio ilegal, y elementos utilizados para el corte y fraccionamiento de la sustancia.
Pero eso no fue todo. En distintos sectores de la casa apareció una suma que superaba el millón de pesos en billetes de diferentes denominaciones. Dinero en efectivo, sin vueltas, presuntamente vinculado a la actividad ilícita. Como si fuera poco, también se hallaron municiones de distintos calibres, lo que abrió otra línea de intervención judicial.
La pareja involucrada, ambos mayores de edad y residentes en la localidad, fue notificada por infracción a la Ley 23.737. Mientras tanto, los celulares secuestrados serán peritados para determinar si existen más conexiones o posibles ramificaciones.
En una ciudad chica como Valcheta, donde los movimientos no pasan desapercibidos, sostener durante dos meses una investigación de este tipo exige paciencia y precisión. Esta vez, el seguimiento dio resultado. El punto de venta cayó y el expediente sigue abierto.