Una ladrona cordobesa que llegó a Las Grutas para hacer la temporada turística fue sorprendida robando con un inhibidor de alarmas, fue detenida por la policía y luego imputada por hurto agravado. Aunque el juez de Garantías dispuso la libertad de la imputada con medidas cautelares y permanece ligada a la causa. La situación se vuelve aún más compleja porque es madre de dos hijos menores de edad que están bajo su cuidado.
El episodio ocurrió alrededor de las 00:55 en la calle Sierra Colorada al 400, cuando la mujer, junto a dos cómplices que lograron escapar, desactivó las alarmas de dos vehículos estacionados en la vía pública. Se trataba de una camioneta Toyota Hilux y un Toyota Etios. Del primero sustrajo un fajo de dinero en efectivo, mientras que en el segundo no alcanzó a llevarse nada. La maniobra fue detectada por personal policial que patrullaba la zona y logró detenerla en flagrancia, con los elementos denunciados en su poder.
El detalle que más alarma generó entre vecinos y turistas es el uso de un inhibidor de señales, un dispositivo electrónico que bloquea el cierre centralizado y las alarmas de los vehículos. Este modus operandi, más propio de bandas organizadas en grandes ciudades, irrumpió en pleno balneario rionegrino, encendiendo las alertas sobre la seguridad en temporada alta. La Fiscalía calificó el hecho como hurto agravado, uno consumado y otro en grado de tentativa, en grado de coautoría.
La libertad y el costado humano
Sin embargo, pese a la gravedad de la acusación, la mujer recuperó la libertad. El juez de Garantías aceptó las medidas cautelares solicitadas por la Fiscalía: prohibición de acercamiento a las víctimas y obligación de fijar domicilio en otra ciudad. En la audiencia se destacó que la imputada es madre de dos menores de edad, quienes dependen de ella para su cuidado. Esa condición fue clave para que no quedara detenida, aunque deberá mantenerse a derecho y comparecer cada vez que sea requerida.