El silencio de la madrugada se quebró de golpe. Eran cerca de las seis de la mañana del 14 de enero cuando una discusión doméstica escaló hasta convertirse en un intento de homicidio en una vivienda de la localidad de Piedra del Águila. La escena dejó como saldo a un adolescente de 17 años gravemente herido, a su madre con cortes en una mano y a un joven detenido con un cuchillo aún en su poder.
Este jueves, durante una audiencia realizada por videoconferencia desde San Martín de los Andes, el fiscal Hernán Scordo formuló cargos contra M.J.O., acusado de haber intentado matar al hijo de su pareja y de provocar lesiones en el marco de un episodio de violencia de género.
Según la reconstrucción del Ministerio Público Fiscal, el imputado ingresó a la vivienda de la mujer con la que mantenía una relación y comenzó una discusión. El conflicto despertó al adolescente, quien intentó interceder para calmar la situación y sacar al agresor de la casa. Fue entonces cuando se desató la violencia.
En medio de un forcejeo, el acusado extrajo de su mochila un cuchillo de aproximadamente 22 centímetros de largo y atacó al joven, asestándole una puñalada en la región torácica y provocándole además una herida cortante en uno de sus brazos. La rápida intervención de la madre evitó un desenlace fatal: al interponerse entre ambos, logró frenar el ataque, aunque también resultó herida con cortes en una mano.
Un vecino, alertado por los gritos, dio aviso a la policía. Al llegar al lugar, los efectivos encontraron al imputado todavía con el arma blanca y procedieron a su detención.
El accionar de M.J.O. fue calificado como homicidio simple en grado de tentativa y lesiones leves agravadas por mediar violencia de género, todo en concurso real, de acuerdo a los artículos 79, 42, 92 en función del 80 inciso 11 y 45 del Código Penal.
El juez Maximiliano Bagnat avaló la formulación de cargos y la calificación legal propuesta por la fiscalía, fijando un plazo de investigación de tres meses. Además, dispuso una prisión domiciliaria por el término de un mes, medida acordada entre la fiscalía y la defensa ante la falta de cupo en las unidades de detención.
Durante la audiencia, Scordo sostuvo que, de permanecer en libertad, el imputado podría entorpecer la investigación o influir en los testigos del hecho. El magistrado coincidió con ese planteo y le impuso también la prohibición absoluta de contacto con las víctimas.
Mientras avanza la investigación, el caso vuelve a poner en foco la violencia en el ámbito familiar y la delgada línea entre una discusión y una tragedia evitada apenas a tiempo.