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Viernes 09 de Enero, Neuquén, Argentina
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Le sacaron más de $700 mil con amenazas por WhatsApp: cómo operaba la banda y qué hacer para no caer en la extorsión virtual

Se conocieron detalles clave de las maniobras que dejaron a un vecino neuquino con un perjuicio importante y expuso una modalidad que crece en silencio: amenazas, presión psicológica y transferencias forzadas. Las recomendaciones de la Policía.

Por Redacción

Viernes, 09 de enero de 2026 a las 08:18
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La investigación por extorsión virtual que sacudió a Neuquén capital sumó en las últimas horas nuevos detalles que generan bronca, indignación y preocupación. Detrás de los mensajes intimidatorios que llegaban por WhatsApp, había una mecánica aceitada que apuntaba directo al miedo y a la exposición personal. El resultado fue una persona estafada por una suma que supera los 700 mil pesos y la confirmación de que cualquiera puede quedar atrapado en este tipo de maniobras.

La causa, que derivó en dos allanamientos y personas demoradas, permitió reconstruir cómo operaba la banda y cómo lograban que las víctimas transfirieran dinero bajo presión. El uso de redes sociales como puerta de entrada y WhatsApp como herramienta de amenaza fue central para concretar la estafa.

“Detuvimos a la persona que hacía estas amenazas, luego de los allanamientos donde se logró aprehender a las personas involucradas", confirmó el subcomisario Gerardo Sanzana, jefe de la División Ciberdelitos, en diálogo con AM550.

Pero esto no fue todo, sino que además encontraron elementos que apuntalan la causa que se investiga:

"No solo se los demora, sino que se secuestró elementos relacionados a la investigación en sí, como dispositivos de telefonía celular, chips usados para este tipo de maniobras, comprobantes de compras que realizaron después de ocurrido el hecho", detalló.

En ese sentido, Sanzana evitó mencionar otros hallazgos para no perjudicar a la investigación. "Además, secuestramos elementos que no puedo mencionar pero que están ligados con la investigación”, explicó.

El monto, el daño y la sospecha de más víctimas

El caso que activó la investigación tiene un número que impacta. La víctima realizó varias transferencias antes de advertir que estaba siendo extorsionada, con un daño económico que ronda los 700 mil pesos. Ese dato encendió una señal de alerta aún mayor dentro de la Policía, que no descarta que existan más personas afectadas.

El análisis de los movimientos bancarios permitió seguir el recorrido del dinero y abrir nuevas líneas de investigación. La hipótesis es clara: la maniobra pudo haberse repetido con otros contactos que, por miedo o vergüenza, aún no denunciaron.

“Hubo una sola persona damnificada, con un perjuicio económico que oscila en los 700 mil pesos, pero por la trazabilidad de movimientos bancarios entendemos que puede haber otras víctimas”, señaló Sanzana.

Dónde operaban y cómo llegó la Policía

La red actuaba desde Neuquén capital. A partir de la denuncia, los investigadores comenzaron tareas de análisis digital para determinar hacia dónde iban las transferencias y quiénes estaban detrás de las cuentas y líneas utilizadas. Ese trabajo fue clave para identificar domicilios y avanzar con las órdenes judiciales.

Los allanamientos marcaron un punto de quiebre: permitieron frenar la maniobra y secuestrar elementos que muestran el nivel de preparación con el que se movían, pese a no contar con antecedentes.

“Cuando tomamos conocimiento hicimos tareas de análisis en Neuquén capital, para conocer donde iba a parar el dinero que captaban, y pudimos identificar los domicilios y pedimos las órdenes de allanamiento”, precisó el subcomisario.

El mecanismo de la extorsión: del contacto amable al terror

La modalidad tenía un patrón repetido. Todo comenzaba con perfiles cargados en redes sociales y anuncios que servían como anzuelo. A partir de ahí, el contacto parecía normal, incluso cordial. Pero el escenario cambiaba rápido: el diálogo pasaba a WhatsApp y aparecían las amenazas.

La presión psicológica era el arma principal. La advertencia de difundir información sensible o de exponer aspectos privados de la vida de la víctima generaba un impacto emocional inmediato y paralizante.

“Lo que hacen es, por redes, cargan ciertos perfiles de personas y anuncios, captan a la población y comienzan a interactuar, pero luego se vuelve un dolor de cabeza, a través de WhatsApp. Ahí se empieza a originar la situación en particular, y si no hacen transferencias los escracharían en redes con información sensible, esto genera impacto emocional en las víctimas”, explicó Sanzana.

Multas inventadas, amenazas y transferencias

En el caso denunciado, las amenazas incluyeron supuestas multas y advertencias directas sobre la difusión de datos personales y delicados. La víctima transfirió dinero varias veces antes de advertir que se trataba de una estafa y cortar el contacto. Ese momento fue clave para que cesara la extorsión.

El relato expone cómo el miedo puede empujar a tomar decisiones rápidas, sin margen para consultar o pedir ayuda, justo lo que buscan quienes cometen este tipo de delitos.

“A esta víctima le comentaron que iban a difundir información sensible, le dijeron que había multas. Hasta que se dio cuenta de que era una maniobra particular y cortó contacto, y ahí no lo molestaron más”, indicó el jefe de Ciberdelitos.

Transferencias repetidas y disponibilidad permanente

La investigación también dejó al descubierto la insistencia y el tiempo que los extorsionadores dedicaban a buscar nuevas víctimas. Estaban disponibles todo el día, atentos a cualquier persona que respondiera a los anuncios o mensajes iniciales.

El esquema se sostenía en la repetición y en el desgaste emocional de quien estaba del otro lado del teléfono.

“La víctima realizó 4 o 5 transferencias. Hay un primer contacto agradable y luego termina siendo una estafa. Captan a cualquier persona interesada en la plataforma que usan, están todo el día buscando y se muestran disponibles. Cuando las amenazas empiezan hacen transferencias para que no hagan publicaciones de su vida privada”, afirmó Sanzana.

Un dato que preocupa: estaban empezando

Lejos de tratarse de una banda con largo recorrido delictivo, la Policía detectó que los involucrados no registraban antecedentes. Ese dato suma inquietud, porque muestra lo fácil que resulta montar este tipo de maniobras y el daño que pueden causar en poco tiempo.

El uso de chips descartables, múltiples líneas y dispositivos es parte de una lógica que se replica en este tipo de delitos y que complica la detección temprana.

“No tenían antecedentes, se nota que estaban empezando con esta maniobra”, remarcó el subcomisario.

Recomendaciones clave para no caer en la extorsión

Desde la Policía de Neuquén brindaron recomendaciones ante cualquier mensaje intimidatorio, y optar por buscar asesoramiento inmediato y denunciar, incluso cuando el miedo o la vergüenza empujan a callar.

  • No responder mensajes de personas que no conocemos por redes sociales
  • No realizar transferencias y pedir ayuda puede marcar la diferencia entre frenar la maniobra o perder grandes sumas de dinero.
  • Comunicarse con la División Ciberdelitos al teléfono 299 634 4785.

El caso expone una modalidad que genera repudio y enojo social, y deja una advertencia clara: el miedo es el principal aliado de los extorsionadores. Informarse y denunciar es la única forma de frenarlos.

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