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Jueves 08 de Enero, Neuquén, Argentina
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Escondido bajo el agua: así atraparon al acusado del crimen de Agustín Troncoso

Agustín Morales fue detenido este martes por la tarde en el barrio Costa Norte, acusado del asesinato del tatuador. Tras horas de búsqueda y un primer allanamiento fallido, la Policía lo encontró oculto en la zona ribereña, a metros de su casa.

Miércoles, 07 de enero de 2026 a las 18:12
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La cacería terminó donde todos miraban. Agustín Morales, acusado de haber matado a Agustín Troncoso en el barrio Costa Norte de Cipolletti, fue detenido este martes por la tarde luego de permanecer prófugo durante días, generando bronca, miedo y desconfianza en la investigación.

La jornada arrancó con un allanamiento en el domicilio del sospechoso, sin resultados, Morales no estaba ahí. La versión de que se movía con libertad por la ciudad, incluso en zonas públicas y nocturnas, seguía creciendo mientras la familia de la víctima reclamaba respuestas.

Horas después, cerca de las 17, la historia dio un giro. Tras nuevas tareas de rastrillaje, efectivos policiales regresaron al sector ribereño del barrio Costa Norte. Esta vez, el acusado estaba ahí. Oculto entre sauces, debajo del agua, en un intento desesperado por no ser encontrado.

La detención se concretó en inmediaciones de su vivienda, en una zona donde ya se presumía que podría estar escondido. En el operativo trabajaron efectivos de la Comisaría Cuarta junto a personal de la Subcomisaría 114. Morales fue trasladado de inmediato a la dependencia policial, donde quedó alojado a disposición de la Justicia.

La captura llegó después de días de tensión

Familiares y amigos de Agustín Troncoso habían reclamado públicamente que se acelere la búsqueda. Sostenían que el acusado no se había ido de Cipolletti y que contaba con algún tipo de protección informal que le permitía moverse sin ser detenido.

Incluso surgieron testimonios que lo ubicaban en zonas del río Negro, en fiestas privadas y hasta en boliches céntricos, mientras el dolor de la familia se mezclaba con el temor de los testigos a declarar. El miedo no era casual: Morales arrastra antecedentes y una presunta vinculación con una banda criminal que opera entre Río Negro y Neuquén.

El crimen dejó una marca profunda. Agustín Troncoso tenía 26 años, era tatuador y apasionado por el dibujo. Había llegado a Cipolletti en noviembre, con trabajo estable y proyectos por delante. Todo terminó el 7 de diciembre, cuando fue atacado en el asentamiento 2 de agosto. La autopsia fue contundente, presentaba heridas defensivas en los brazos y una puñalada letal debajo de la axila, que atravesó la aorta y el pulmón. Murió en apenas cuatro minutos por una hemorragia masiva. Una muerte brutal, directa y sin chances de sobrevivir.

Para la familia, todavía hay piezas que no encajan. El equipo de tatuador nunca apareció, tampoco los lentes que Agustín necesitaba para ver. Detalles que alimentan la sospecha de que el crimen tuvo más vueltas de las que hasta ahora se investigaron.

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