El ministro de Gobierno de Río Negro, Agustín Ríos, lanzó una dura respuesta contra la intendenta María Emilia Soria, luego de que en la Fiesta Nacional de la Manzana la jefa comunal apuntara a la Provincia por el costo de la electricidad que golpea al sector productor y empacador. El cruce expuso, en pleno escenario festivo, la tensión política entre el sorismo y el oficialismo provincial, aprovechando la ausencia del gobernador a la jornada inaugural y la bendición de frutos.
La polémica comenzó cuando Soria, única oradora política en la inauguración, reclamó una tarifa diferencial para el sector frutícola. Con un ejemplo contundente: una factura de 96 millones de pesos recibida por un empacador de Roca. La intendenta buscó instalar el tema en la agenda y dejó en claro que la Provincia debía dar respuestas. El gesto, en un acto con baja presencia opositora y sin el gobernador Alberto Weretilneck, fue interpretado como un golpe directo al corazón del oficialismo, durante una fiesta que la familia Soria usó históricamente para sus aspiraciones a la gobernación.
Sin embargo, la réplica no tardó en llegar. Ríos, uno de los pocos funcionarios presentes, aunque llegó tarde, recogió el guante y disparó con munición gruesa: "Algo está podrido en la Fiesta de la Manzana y es el kirchnerismo aprovechándose de las dificultades de los productores". Con esa frase, el ministro no solo contestó a Soria, sino que encuadró su discurso en una narrativa de oportunismo político, acusando al sorismo de usar la crisis energética como bandera electoral.
Además, Ríos se encargó de enumerar las medidas provinciales para aliviar al sector: reducción del 60% en Ingresos Brutos sobre luz y gas, créditos a tasa cero por más de 6.000 millones de pesos, inversión en sanidad y maquinaria, y la declaración de emergencias agropecuarias. Conectando cada dato con un mensaje político, el ministro buscó mostrar que la Provincia sí actúa, mientras Nación mantiene un IVA del 27% y los municipios, según él, se limitan a la tribuna.
El contraste fue evidente: mientras Soria apeló a la empatía con los productores y pidió consenso para avanzar en una tarifa diferencial, Ríos devolvió con un discurso cargado de reproches, señalando que los municipios tienen herramientas concretas, como eximir o reducir tasas locales, pero prefieren la chicana política. "Menos manzana podrida y más compromiso real", cerró, con un tono que buscó dejar huella.
En definitiva, la Fiesta de la Manzana se convirtió en un escenario de disputa política. El sorismo, con la ausencia del gobernador como telón de fondo, intentó instalar la agenda energética desde la cercanía con los productores. El oficialismo provincial, en cambio, respondió con dureza, defendiendo su gestión y acusando a la intendenta de oportunismo. Entre discursos y facturas millonarias, la manzana volvió a ser símbolo: esta vez, de un enfrentamiento que promete seguir fermentando.