Un hombre de 55 años, oriundo de General Roca, murió de un paro cardiorrespiratorio en la costanera de San Antonio Oeste, luego de practicar kitesurf en la zona del Arbolito de Salas, en el caso urbano de la ciudad. El deportista logró salir del agua por sus propios medios, pero apenas pisó la arena se desvaneció. Fue trasladado con signos vitales al hospital local, donde sufrió un segundo paro y falleció pese a los intentos de reanimación.
El dramático episodio se desató durante la tarde, frente al sector del Club Náutico de San Antonio Oeste. Según relataron testigos, el hombre venía realizando maniobras con su cometa y todo parecía normal. Sin embargo, ya en tierra firme, comenzó a manifestar una descompensación cardíaca.
En cuestión de segundos, el deportista cayó desplomado sobre la arena. Quienes estaban en el lugar, otros practicantes de kitesurf y personas que disfrutaban de la playa, corrieron a asistirlo. De inmediato comenzaron con maniobras de reanimación cardiopulmonar mientras alguien daba aviso a la Policía y al hospital.
Fueron minutos desesperantes. La escena, que hasta entonces era la de una tarde de deporte y viento patagónico, se transformó en una carrera contra el tiempo. Los presentes intentaron sostenerlo con vida hasta la llegada de los uniformados y del personal sanitario, que continuó con las tareas de reanimación.
Posteriormente, el hombre fue trasladado de urgencia al hospital de San Antonio Oeste. Ingresó a la guardia con signos vitales, lo que alimentó una mínima esperanza. No obstante, minutos después sufrió un nuevo paro cardiorrespiratorio. Esta vez fue irreversible.
Tras el fallecimiento, se dio intervención a las autoridades competentes para las actuaciones de rigor. En principio, todo indica que se trató de una muerte por causas naturales, aunque se aguardaban las disposiciones médicas correspondientes. El cuerpo será entregado a sus familiares en las próximas horas.
La noticia generó una profunda conmoción en la comunidad vinculada a los deportes náuticos. Porque lo que comenzó como una jornada más de viento y mar terminó en tragedia. Y porque, en cuestión de minutos, un paro cardíaco apagó la vida de un hombre que estaba haciendo lo que le gustaba, frente al mar rionegrino.