PANDEMIA

Neuquén en el mal momento político y sanitario

Gobierno y oposición debaten cómo hacer para mantener activa la economía pero sin resignar las exigencias de disminuir el índice de transmisión comunitaria en las ciudades del corredor Neuquén-Zapala
miércoles, 14 de octubre de 2020 · 00:00

Entre la tarde del lunes y las primeras 12 horas del martes Neuquén vivió una de las jornadas de mayor intensidad política y social de los últimos 7 meses.

La caravana, mayormente integrada por comerciantes y pequeños empresarios locales, realizada en Neuquén capital la tarde del lunes, fue la señal de que los ánimos no son los mejores.

En los rostros de los neuquinos hay angustia e impotencia. Los tironeos políticos también son parte de la inestabilidad emocional percibida y no son ajenos a lo que pueda suceder en el futuro inmediato. Anoche se coincidía en que las jornadas del lunes y martes fueron las más calientes de los más de doscientos días de cuarentena

El gobierno de la provincia ha quedado como rehén de una disputa política nacional que, como nunca, ha desembarcado en la capital provincial. Está pagando el costo de algunos errores cometidos y también por haber confiado en emisarios de la oposición que hasta la semana pasada alentaban el regreso a Fase 1 y durante el martes 13 brillaron por su ausencia.

Contradicciones

La disparidad en los criterios en cómo abordar la problemática de la Pandemia también divide a los sectores opositores al MPN gobernante. Tanto en el Frente de Todos como en Juntos por el Cambio hay quienes están a favor del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) y quienes patean en contra. Ayer a la mañana integrantes del gabinete provincial asistían sorprendidos a dos situaciones que la semana pasada habían sido muy distintas.

Una, relacionada con referentes del Frente de Todos que habían apoyado la posibilidad de regresar a FASE 1. El otro caso tiene como protagonista a un referente importante de Juntos por el Cambio que le habría entregado, en mano, al gobernador Omar Gutiérrez un documento en el cual avalaban “una semana de aislamiento general estricto con suspensión de todas las actividades en Neuquén Capital”.  Lo propuesto no coincidió en nada con el planteo de otros dirigentes del mismo palo que la mañana del martes salieron a exigir la inmediata apertura de comercios y un mayor número de testeos.

Lo que no se alcanzaba a determinar anoche era si el gobierno neuquino había sido engañado en su buena fe o si los emisarios habían asistido a manifestar respaldo para después correrse de la foto y no pagar costos políticos. Esta última opción era la que tomaba fuerza, al menos entre los colaboradores inmediatos del mandatario neuquino.

La gente sale a las calles y manifiesta su malestar. Los comerciantes y empresarios fijan posiciones contrarias a las adoptadas por los referentes de las cámaras que los representan y los trabajadores del ámbito público y privado critican las formas de proceder y cierto amiguismo con el sector empleador.

La desconfianza  se propaga más rápido que el “bicho maldito” y abre un interrogante sobre la solidez de las instituciones. Pareciera ser que ninguno de los sectores involucrados se ha percatado de que son parte del mismo lodo y que si el clima se continúa tensionando, lo más seguro es que todos terminen dañados.

En la gente hay angustia y desconcierto y algunos espacios políticos tratan de sacar rédito poniendo el ojo en las elecciones legislativas del próximo año.

Ya se habla de una interna con tres o más candidatos a diputados nacionales en el Frente de Todos y también en Juntos Por el Cambio. Este factor comienza a pesar en el juego de las relaciones.

Fragmentación

Los espacios políticos no tienen referentes consolidados con ascendencia sobre el resto de sus representados. Son tribus que forman parte de los espacio políticos pero que, a la hora de tomar decisiones, se muestran autónomos. El gobierno provincial no encuentra en la oposición dirigentes con peso para consensuar decisiones y asegurar su acompañamiento.

Puertas adentro, en el MPN, también se generan algunas dudas mayormente más ligadas a lo metodológico. Se coincide en que el ejecutivo provincial deberá profundizar el trabajo con los intendentes y sellar acuerdos a largo plazo sobre el manejo sanitario en cada una de las comunas. En este tema las reuniones del martes fueron intensas y buscaban asegurar el entendimiento que posibiite bajar con claridad a los barrios con cada una de las decisiones adoptadas.

Ayer todos tomaron nota de lo sucedido. La crisis económica y social hace añicos cualquier plan que restrinja las actividades laborales, comerciales y empresarias. La gente hoy prefiere correr el riesgo de salir a trabajar y contagiarse, en vez de quedarse a resguardo en sus casas.

El sistema de Salud pasó de estresado a saturado. Ya comienzan a conocerse casos de enfermos COVID-19 que encuentran la muerte sin haber pisado un centro asistencial. Faltan camas y el recurso humano cada vez es más reducido por el crecimiento del número de contagios entre los profesionales y auxiliares.

Se comenta que en la capital provincial, a modo preventivo,  ya habría dos equipos refrigerados alquilados para cuando llegue el peor de los momentos y las morgues no den abasto. Situaciones que conocen muy pocas personas pero que deberían manifestarse abiertamente.

Las falencias en la comunicación están relacionadas con el temor a pagar costos políticos. Oficialismos y oposición están inundados por el temor de quedar relacionados a los decesos que, lamentablemente, se originen de aquí  en más. Quizás allí radiquen tantas idas y vueltas y tantos desencuentros.

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