LAGO ESCONDIDO

Un vuelto: Lewis tiene que pagarle 9 millones a un empleado

Estuvo 18 años a cargo de los caballos del magnate en Lago Escondido, pero en pandemia comenzaron con persecuciones laborales y lo despidieron.
jueves, 20 de octubre de 2022 · 18:42

La Justicia rionegrina volvió a fallar contra el magnate Joe Lewis y su empresa Hidden Lake. Esta vez no se trata del tan mentado acceso a Lago Escondido, sino que por una demanda laboral que le hizo un empleado al que despidieron arbitrariamente luego de 18 años a cargo del cuidado y mantenimiento de los exclusivos caballos que tiene el británico en las 12 mil hectáreas que tiene en cercanías de El Bolsón.

La cámara Primera del Trabajo de Bariloche resolvió hacer lugar a la demanda del trabajador y condenó a la empresa del multimillonario a abonar el reintegro de las sumas descontadas indebidamente, más la indemnización por despido injustificado, el preaviso previsto por ley y otros rubros.

Según la presentación, el hombre comenzó a desempeñarse como petisero en 2001. Al principio sus funciones principales eran herrar los caballos, limpiar los boxes, cepillarlos, bañarlos, darles comida, pastos, agua y todos los cuidados que necesitaban los cotosos y exclusivos animales.

También debía amansarlos y acostumbrarlos a ser montados, para que estén en condiciones cuando Lewis y sus ilustres visitantes lleguen a la fastuosa mansión a orillas de Lago Escondido. Y en invierno, cuando no había turistas, el trabajador se dedicaba a tareas generales como mantenimiento de cercos, desmalezar y repasar las picadas internas.

Su disciplina y eficacia le permitió que en 2008 lo nombren como encargado, entonces a sus responsabilidades le debió sumar las guías de las cabalgatas de los reconocidos y exigentes amigos del magnate. Todo transcurrió bien hasta que comenzó la pandemia, cuando los pagos se redujeron sin justificación y la gerencia de Hidden Lake no reconocía las horas extras que le demandaban sus tareas habituales.

En agosto de 2020, el trabajador intimó a que le liquiden correctamente su sueldo, además de que le reintegren las sumas descontadas arbitrariamente. También planteó que cese la persecución bajo apercibimiento de considerarse despedido. La empleadora rechazó cada uno de los puntos, por lo que el trabajador rural decidió dejar su puesto.

En los testimonios que recepcionó la Cámara del Trabajo quedó claro que el obrero "comenzaba su jornada a las 6 o 7 de la mañana, las cabalgatas duraban una hora o más, había entre 20 a 25 caballos -en temporada hasta 30-, hacía domas, en temporada de verano no había horarios y se trabajaba todos los días".

Con respecto a los descuentos de dinero que le hacían en las liquidaciones, que figuraban como sanciones del empleador, el tribunal consideró que nunca fueron justificados y que no tenía respaldo legal, que no se ofreció prueba ni justificación a las faltas que se le imputaron.

"No puede dejar de observarse que los descuentos aplicados, no solo exceden la proporcionalidad debida entre la falta y la sanción, sino que colocan al trabajador en una situación insostenible, de modo tal que los importes descontados lo dejan en la indigencia resultando absolutamente esenciales para su subsistencia y la de su grupo familiar", remarcaron los jueces Mariana Venerandi, Omar Marigo y Juan Alberto Lagomarsino en la sentencia.

Además, aclararon que "si hubiera existido, por parte del empleador, como es su obligación, la voluntad de ejercer el poder disciplinario pero preservando el vínculo laboral, muy menor tendría que haber sido, si hubiera correspondido, el descuento salarial".

La indemnización de 9 millones que ordenó la Justicia se calculó en base a los 18 años de antigüedad, el puesto de encargado y "el hostigamiento y persecución que invocó". Un vuelto para los 5,3 mil millones de dólares que esta calculada la fortuna de Lewis.


 

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