Mientras crece la puja por una plata que, según el gobierno, o no existe o se quiere usar de otra manera, y las provincias se enfrentan, por primera vez en mucho tiempo, a una economía acotada a sus propios recursos, la gestión de Javier Milei, que hoy trató los temas urgentes en una reunión de gabinete, salió a reafirmar que el ajuste sigue su marcha, que no será negociado.
Al término del encuentro en la Casa Rosada, el vocero presidencial, Manuel Adorni, se juntó con periodistas en su habitual rueda de prensa matutina, y enfatizó allí que "no está en los planes del Gobierno hacer una convocatoria en general" a los gobernadores. Adorni ratificó que "en la Argentina no hay plata", y que la "premisa" del Gobierno es "el déficit cero", una medida "inamovible".
Si el objetivo del déficit cero es "inamovible", también lo es el ajuste impuesto a las cuentas públicas, en el que se cuenta el cierre de canillas para fondos a provincias que no estén contemplados en la coparticipación impositiva. Esto tiene su capítulo especial en la Patagonia, a partir de la sonora queja y advertencia del gobernador de Chubut, Ignacio Torres, cuando constató que la plata que esperaba, no llegaba ni iba a llegar, porque no se le refinanció un crédito con garantía de coparticipación que había tomado con el Estado nacional su antecesor en el cargo.
Torres amenazó con todo, con interrumpir el suministro de gas y petróleo. Pero duró poco esa declaración de guerra, porque los gobernadores de Neuquén, Rolando Figueroa, y de Río Negro, Alberto Weretilneck, pincharon ese globo, y encauzaron la situación en el contexto de medidas dentro de lo institucional: diálogo, Congreso, Justicia. Se mostrarán juntos, críticos, y respaldarán a Chubut, pero no en la medida (que ya no se tomará) belicosa, sino en el reclamo por los cauces que corresponde.
Más allá de berrinches puntuales y exabruptos digitales en las redes, los gobernadores han tomado nota de la firmeza exhibida por Milei, y, más que nada, en sus consecuencias inmediatas. Tanto Figueroa como Weretilneck se han hecho cargo, con su propio Tesoro, de suplir lo que no Nación no envía. Por ejemplo, lo correspondiente al Fondo de Incentivo Docente; o al subsidio para el transporte público.
La sensación es que nada se dará en un proceso abrupto, o corto. Esto demandará el año, un año complicado pero a la vez con resultados inapelables en la economía, para bien o para mal. En definitiva, serán esos resultados los que inclinen la balanza, o, en el mejor de los casos, la dejen equilibrada.