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Sábado 17 de Enero, Neuquén, Argentina
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Emprender sin estar solo: la historia del joven neuquino que convirtió su experiencia en un refugio

Guillermo Ulloa pasó por el sacrificio, la incertidumbre y los días sin ventas. Con esa experiencia creó Uno House, una casa emprendedora pensada para acompañar a quienes recién empiezan y necesitan algo más que un mostrador.

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Guillermo Ulloa, creador de Uno House, el espacio neuquino pensado para que emprender no sea un camino solitario.

Emprender suele ser una palabra romántica desde afuera, pero puertas adentro está llena de frío, calor, cuentas que no cierran y jornadas eternas sin una sola venta. Guillermo Ulloa lo sabe bien. Lo vivió en carne propia durante años, y esa experiencia fue la chispa que lo llevó a crear algo distinto en la ciudad de Neuquén: Uno House, una casa emprendedora pensada como refugio, punto de encuentro y espacio de crecimiento para otros jóvenes.

“No se trata solo de vender”, repite Guillermo, de 32 años, mientras acomoda productos de distintos emprendedores locales. “Acá no venís, dejás tu producto y te vas. La idea es trabajar en conjunto, acompañarnos y crecer”, explica. Ese concepto atraviesa cada rincón del local: desde los muebles, comprados a otros emprendedores, hasta la dinámica cotidiana del espacio.

Uno House nació desde la empatía. Guillermo conoce el detrás de escena de emprender: las ferias bajo la lluvia, los días de cero ventas, el desgaste emocional y la necesidad de darse ánimo entre pares. “Yo pasé por eso. Por eso pensé este lugar como un refugio, no solo del clima, sino también del desánimo”, cuenta.

Su camino emprendedor comenzó hace siete años con la venta virtual de libros. Luego llegaron los cuadernos y las agendas, un proyecto que todavía sostiene y que hoy convive con las producciones de otros siete emprendedores locales. Cosmética natural, accesorios, cerámica, tejido, encuadernación y productos impresos en 3D conviven en un mismo espacio, donde también se realizan sesiones de fotoproducto y se brinda asesoramiento integral.

El salto al local físico fue posible gracias a un crédito de tres millones de pesos, al que accedió en agosto del año pasado a través de la línea de Inclusión Financiera para Juventudes y Diversidades, impulsada por la Subsecretaría de Juventud junto al IADeP, con el acompañamiento del Centro PyME-ADENEU. Con ese financiamiento, Guillermo compró mostradores, exhibidores, estanterías y mesas de trabajo que hoy le dan forma al espacio.

No era su primera experiencia con este tipo de herramientas. Tres años atrás había accedido a otro crédito que le permitió comprar su primera impresora y una máquina de corte. “Ya terminé de pagarlo y fue una muy buena experiencia. Por eso me animé de nuevo”, reconoce.

Para Guillermo, estos créditos no solo significan dinero. “Te permiten dejar de ser un emprendimiento chiquito y casero y empezar a pensarte como un comercio. Te cambian la cabeza”, sostiene.

Recuerda con claridad sus comienzos: una mesa mínima, un exhibidor de cartapesta y muchas ganas. Por eso hoy su mensaje apunta directo a quienes dudan. “Si yo pude pasar de eso a tener hoy un lugar físico como este, entonces vos también podés. Hay que animarse y seguir”.

Uno House no es solo una tienda. Es una historia de resiliencia, un espacio construido desde la experiencia y una apuesta a que emprender, acompañado, sea un poco menos cuesta arriba.

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