Un domingo de verano que parecía transcurrir con normalidad en el Lago Meliquina terminó convertido en tragedia. A la altura de la desembocadura del río Hermoso, un hombre de 47 años perdió la vida tras quedar atrapado por una fuerte corriente de agua, mientras que su hijo, que estaba con él al momento del accidente, fue rescatado con vida gracias a la rápida intervención de personas que se encontraban en el lugar.
Uno de ellos fue Facundo Romera, tetratlonista, profesor de Educación Física y vecino de San Martín de los Andes, quien relató lo ocurrido en el programa Verano de Primera, por AM550. “Simplemente hice lo que tenía que hacer”, dijo con humildad al recordar esos minutos desesperantes.
“Estaba disfrutando de la playa con mi familia cuando escuché que la gente gritaba que había un nene ahogándose. Salí corriendo hacia la orilla y me tiré al agua”, contó. “Quiero aclarar que también había más gente ayudando en ese momento”.
Romera explicó que, al llegar al lugar, logró tomar al niño y, con ayuda de otra persona que estaba cerca, pudieron subirlo a un kayak. “Cuando sacamos al nene, me encuentro con que también estaba el padre”, relató. Junto a sus cuñados, esperaron la llegada de un gomón y lograron sacar al hombre hasta la orilla.
“Allí había gente de San Martín que trabaja en el hospital, así que automáticamente se activó el protocolo de ayuda y reanimación”, recordó. Pese a los esfuerzos, el hombre no logró sobrevivir.
Una corriente traicionera
Según el testimonio de Romera, el accidente se habría producido cuando el hombre intentó cruzar la desembocadura del río. “Parece que se tropezó con el nene y cayó al agua justo donde el río se encuentra con el lago. Ahí se forma una corriente muy fuerte, difícil de nadar y de salir”, explicó.
“Seguramente la corriente lo fue llevando hacia lo profundo y se le complicó la situación”, agregó. Facundo aclaró que no presenció el momento exacto de la caída. “No sé si venía de la mano, en brazos o sobre los hombros. Yo cuento lo que vi y lo que hice: ayudar al nene a salir del agua”.
El instinto de ayudar
Romera aseguró que actuó sin pensar en las consecuencias. “Soy profe de Educación Física, soy guía, trabajo todo el día con chicos y tengo colonias de vacaciones a cargo. Cuando escuché ‘un nene se ahoga’, salí corriendo. Vi las manitas del nene en lo profundo y me tiré”, relató. “No me di cuenta de si la situación era peligrosa o no. Fue instinto puro”, reconoció.
Consultado sobre la zona, evitó entrar en polémicas. “No voy a hacer política ni hablar de lo que falta. Son lugares naturales donde pueden pasar cosas. Hay que tener mucho cuidado cuando uno va a lagos y ríos”, expresó. También señaló que la distancia al centro de salud complicó aún más la situación.
Acompañar a la familia
Facundo destacó que el lago estaba calmo y con aguas cristalinas, lo que pudo haber generado una falsa sensación de seguridad. “Era una tarde hermosa y terminó siendo una terrible desgracia”, lamentó.
“Hoy lo más importante es acompañar a la familia, abrazar al nene, a la hermana mayor que también estaba ahí y a la pareja de este hombre, que es una vecina del pueblo”, sostuvo.
El trágico episodio vuelve a poner en foco los riesgos de las corrientes en zonas naturales, incluso en lugares que a simple vista parecen seguros, y deja una tarde marcada por el dolor en uno de los puntos turísticos más concurridos del sur neuquino.