Las invasiones biológicas marinas se han establecido como uno de los cinco principales factores del cambio global impulsado por la acción humana. Estas especies no autóctonas modifican los ecosistemas, reducen la biodiversidad y causan efectos negativos en los ámbitos económico, sanitario y cultural.
El transporte marítimo, responsable de trasladar casi el 90% de los bienes del comercio internacional, es el principal medio de dispersión: los organismos se desplazan en el agua de lastre o se adhieren a los cascos de los buques, estableciéndose en infraestructuras portuarias como pilotes y rompeolas.
Para conocer la situación de las especies exóticas en la Patagonia, un equipo de investigación encabezado por Karen Castro, becaria del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) e integrante del Grupo de Ecología en Ambientes Costeros (GEAC), llevó adelante un relevamiento en los puertos de Puerto Madryn y San Antonio Este entre 2016 y 2018.
Su trabajo forma parte de su tesis de doctorado para optar por el título de doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional del Comahue en el Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB), defendida en junio del 2022.
La investigación, realizada en colaboración con especialistas como Clara Giachetti, Nicolás Battini, Evangelina Schwindt (IBIOMAR-CONICET) y Enrique Morsán (CIMAS-CONICET/UNComa), aporta datos inéditos y herramientas para diseñar políticas públicas que enfrenten las invasiones biológicas marinas en Patagonia.
El trabajo combinó métodos de muestreo de fouling, paneles de reclutamiento y sedimentos.
Lo que descubrieron
Como resultado del monitoreo de la becaria se identificaron 30 especies exóticas y 7 criptogénicas, algunas nuevas para la región y otras reclasificadas tras revisiones recientes.
Destacan que en Puerto Madryn, la riqueza de especies invasoras se triplicó en once años, un aumento asociado al mayor ingreso de buques internacionales, incluidos cargueros y cruceros.
Por otro lado, en San Antonio Este, aunque no se registró un incremento similar en la riqueza, sí se observaron cambios en la composición de las comunidades, con la aparición de especies formadoras de hábitat que modifican el entorno.
Entre las especies detectadas hubo algas y ascidias que afectan cultivos de mariscos, además de depredadores como el cangrejo verde Carcinus maenas, capaz de desplazar a especies nativas y alterar cadenas tróficas.
Qué medidas se pueden tomar
A partir de estos resultados, subrayan la necesidad de fortalecer las capacidades taxonómicas y de implementar monitoreos continuos en los puertos, principales puntos de introducción de organismos.
El estudio advierte que, una vez establecidas, las especies invasoras son muy difíciles y costosas de erradicar. Por ello, la prevención y la detección temprana se presentan como las estrategias más efectivas.
Como conclusión, los puertos patagónicos se revelan como escenarios críticos de un fenómeno silencioso pero grave. El trabajo científico pone en evidencia la urgencia de monitorear, prevenir y gestionar estas invasiones.