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Miércoles 14 de Enero, Neuquén, Argentina
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Figueroa ordena mientras otros corren contra el reloj

Varias son las provincias que arrancan el año con el agua al cuello por vencimientos en dólares, pero Neuquén aparece en un lote distinto: paga y ordena

Miércoles, 14 de enero de 2026 a las 13:35
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La gestión de Rolando Figueroa no está entre las más comprometidas por los vencimientos en dólares con Nación y es resultado de una estrategia política y fiscal que busca diferenciarse del desorden heredado de la administración de Omar Gutiérrez.

Según el relevamiento, los gobernadores deberán enfrentar en 2026 pagos de deuda en dólares por unos 750 millones de dólares. Se trata de una carga que preocupa y reabre la discusión sobre la sostenibilidad fiscal de las provincias.

En ese escenario, Neuquén aparece con obligaciones significativamente menores que distritos como Buenos Aires, CABA, Santa Fe o Córdoba, y con una hoja de ruta que permitirá cumplir y sin sobreactuar la crisis. La provincia de Buenos Aires deberá pagar 784 millones de dólares, le seguirá la Ciudad de Buenos Aires con 376 millones, Santa Fe con 240 millones, y muy atrás Neuquén, con 179 millones.

El gobernador Figueroa eligió desde el primer día no usar la deuda como excusa, pero tampoco la escondió. Al contrario, la puso en contexto. Vale recordar que la provincia arrastra compromisos en dólares que no fueron generados por su gestión, sino por decisiones tomadas en otro ciclo político, cuando el endeudamiento externo era presentado como atajo que muchas veces no se reflejaban en las obras que necesitaban y demandaban los neuquinos y neuquinas.

La expansión del gasto descontrolado, fue finalmente superada por una política distinta, que fijó la prioridad de construir rutas, escuelas, destacamentos policiales, SUM hospitales y lo que es más importante, un derrame de regionalización llegando después de muchos años a rincones alejados, a través de obras. Allí donde el privado miró para otro lado, lo público se hizo dueño de la situación.

Otro dato relevante es la libertad que le da Neuquén, esta posición a la hora de sentarse a la mesa federal. En un país donde muchos gobernadores negocian deuda pidiendo permiso, Figueroa juega otra partida. Cumple los compromisos, pero al mismo tiempo refuerza el reclamo histórico de Neuquén como motor energético del país, y por ello, no puede ser tratada como una más al momento de distribuir recursos.

Vista de esta manera, la deuda neuquina deja de verse como un problema financiero para ser una herramienta de posicionamiento político.

Provincias con menos recursos estratégicos que Neuquén cargan con obligaciones mucho mayores, producto de gestiones que apostaron a endeudarse sin un plan. Rolando ya dio señales hacia donde va: una administración austera y previsible, que brinda seguridad jurídica a los inversores de Vaca Muerta, que construye con inversiones para la provincia post hidrocarburos y además pone los números sobre la mesa, porque la transferencia también distingue su gestión.

La herencia es pesada, pero la principal diferencia es que otros gobernadores arrancan el año corriendo detrás de los vencimientos. En Neuquén, la deuda no marca la agenda.

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