La temporada de verano en Las Grutas se vive con un marcado contraste: las playas están colmadas de turistas, pero el nivel de consumo dentro del balneario se mantiene por debajo de lo esperado. Los prestadores turísticos señalan que la diferencia entre la alta concurrencia y el gasto real genera preocupación en la economía local.
Ante este escenario, operadores y comerciantes comenzaron a diseñar estrategias para captar más consumo. Se multiplican las promociones, se ajustan precios y se ofrecen paquetes más accesibles, con el objetivo de sostener la actividad y evitar que la temporada deje un saldo negativo.
La baja en el consumo repercute directamente en restaurantes, bares, alojamientos y prestadores de excursiones, que dependen de la temporada alta para equilibrar sus cuentas anuales. Aunque la llegada de turistas confirma el atractivo sostenido de Las Grutas, la coyuntura económica obliga a replantear la forma de comercializar los servicios.
"Lo bueno es que hay gente, pero no hay movimiento. Vemos que no se mueve, y tenemos que ser creativos, tenemos los precios igual que el año pasado, e incluso más bajos, y nuestros gastos están muy por encima. Así las cosas no funcionan", sostuvo un prestador turístico de la ciudad.
Las Grutas sigue siendo uno de los balnearios más importantes de la Patagonia, con playas extensas y un entorno natural que convoca a miles de visitantes cada verano. Sin embargo, la clave para el futuro inmediato será encontrar el equilibrio entre la alta demanda turística y un consumo que acompañe.