El Parque Nacional Lanín combatió 21 incendios forestales desde el 30 de octubre hasta esta primera semana de febrero, con un área afectada de aproximadamente tres hectáreas.
La mayoría de los focos estuvo relacionada con tormentas eléctricas que afectaron la región en un contexto de inestabilidad atmosférica, temperaturas elevadas y baja humedad. Estas condiciones incrementaron el índice de peligrosidad y generaron escenarios propicios para la ignición, incluso sin intervención humana.
Ante cada alerta, se puso en marcha un esquema de trabajo articulado a través del Comando de Incidentes. Más de cien brigadistas del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias, junto a guardaparques, técnicos, personal del Sistema Provincial de Manejo del Fuego, Gendarmería Nacional, pobladores de distintos parajes, Protección Civil de Junín de los Andes y bomberos voluntarios de San Martín de los Andes, Junín de los Andes y Meliquina, participaron de las tareas en terreno.
La detección temprana de columnas de humo y la movilización rápida de recursos resultaron determinantes para que los incendios fueran contenidos en sus primeras fases. Esta dinámica permitió evitar que evolucionaran hacia escenarios de mayor complejidad y extensión, incluso en zonas de topografía exigente.
Las tareas incluyeron recorridas terrestres y aéreas, evaluación del comportamiento del fuego, definición de estrategias de intervención y acciones directas de combate adaptadas al tipo de combustible y al relieve. En sectores accesibles se utilizaron equipos de agua, mientras que en áreas más complejas se trabajó con herramientas manuales para consolidar perímetros.
El operativo contó además con apoyo aéreo, mediante un avión observador con cámara de 360º de la Administración de Parques Nacionales, helicópteros y aeronaves hidrantes del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, AFE y el Sistema Provincial de Neuquén. Este respaldo permitió ampliar la cobertura de monitoreo y mejorar la toma de decisiones.
En la mayoría de los casos, el comportamiento fue superficial, con afectación predominante de pastizales y, de manera puntual, de especies nativas como coihue, lenga y araucaria. Algunas situaciones registraron transiciones breves hacia copas, siempre dentro de áreas de acceso dificultoso que demandaron mayores medidas de seguridad para el personal interviniente.
Desde la administración del área recordaron que continúa vigente la prohibición absoluta de encender fuego y se remarcó la importancia de avisar de inmediato ante la detección de humo, ya que la respuesta temprana sigue siendo la principal herramienta para reducir el impacto ambiental.