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La Libertad Avanza evita intervenir Río Negro, pero espera que Villaverde renuncie

Jueves, 05 de febrero de 2026 a las 18:42
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La conducción nacional espera que Villaverde se corra sola, antes de que la crisis termine explotando.

La conducción nacional de La Libertad Avanza decidió, al menos por ahora, no intervenir el partido en Río Negro, aunque en paralelo crece la presión para que Lorena Villaverde se baje de la jefatura partidaria en la provincia. El mensaje desde Buenos Aires es claro: no quieren un escándalo mayor, pero tampoco están dispuestos a sostener indefinidamente a una dirigente que perdió respaldo después de que se conoció su pasado judicial.

En la cúpula libertaria reconocen que el escenario en Río Negro está desordenado. Sin embargo, intervenir el partido aparece como una jugada extrema, compleja y cargada de costos políticos. Por eso, Karina Milei y el círculo que rodea al Presidente prefieren otro camino, una renuncia “en buenos términos” que evite trámites engorrosos y una interna que siga escalando.

Mientras tanto, Villaverde resiste. Según el diario La Nación desde su entorno aseguran que no existen causas formales para correrla y atribuyen los movimientos internos a viejas prácticas políticas recicladas bajo el sello libertario. Insisten en que su mandato partidario sigue vigente y que las acusaciones no derivaron en sanciones institucionales dentro del espacio.

Sin embargo, los hechos comenzaron a marcar otra tendencia. El último fin de semana, una asamblea partidaria avanzó con cambios de peso en la estructura de La Libertad Avanza en la provincia. Allí se desplazó a uno de los principales armadores de Villaverde y se reorganizaron órganos clave, en una señal clara de que el control del partido empezó a correrse hacia otro sector.

En ese reordenamiento ganó protagonismo el senador Enzo Fullone, que logró colocar dirigentes de su confianza en espacios estratégicos. En los pasillos libertarios ya lo mencionan como el “candidato natural” para conducir el partido en Río Negro, respaldado por una mayoría cómoda dentro de los órganos internos. Aunque, por ahora, nadie se anima a oficializarlo.

La carta orgánica, de todos modos, suma ruido. Según las normas internas, el nombre que debería aparecer en una eventual sucesión no es el de Fullone, sino el de otro dirigente con menor aceptación territorial. Esa contradicción alimenta la interna y mantiene el conflicto en pausa, pero lejos de resolverse.

El desgaste de Villaverde no es solo político. En Buenos Aires siguen de cerca el impacto de las investigaciones periodísticas que reflotaron su pasado judicial en Estados Unidos y las denuncias que hoy la rodean en Río Negro. Aunque sus allegados minimizan el daño, en el oficialismo nacional admiten en voz baja que su imagen quedó golpeada.

Aun así, la diputada volvió a mostrarse en Casa Rosada, con reuniones reservadas y gestos de alineamiento con el proyecto nacional. Desde su entorno aseguran que seguirá ocupando su banca y que continuará al frente del partido provincial para “ordenar ruidos internos”, una frase que ya genera ironías dentro y fuera del espacio.

 

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