La escena comenzó con un pedido simple y terminó con un operativo policial. Ocurrió en un bar de la calle Irigoyen, en pleno centro de Cipolletti, cuando un hombre ingresó al local, se acercó a los presentes y dijo estar en situación de calle. Pidió comida. Nadie sospechó nada.
Pero al retirarse del lugar, el gesto inicial se transformó en delito. En un descuido, el hombre sustrajo un celular de alta gama que se encontraba sobre una mesa. La ausencia del teléfono fue advertida casi de inmediato y el hecho fue denunciado.
Desde la Comisaría 4ª se activó un operativo cerrojo con los datos aportados por testigos. La descripción era clara y el recorrido posible, corto. Minutos después, el despliegue policial dio resultado.
A pocas cuadras del bar, en el sector del Paseo de la Familia, los efectivos localizaron a un hombre que coincidía plenamente con las características brindadas. Tras un cacheo de seguridad, confirmaron lo que se sospechaba: llevaba consigo el celular denunciado como robado.
El procedimiento contó con la intervención del Gabinete Criminalístico, mientras que la Fiscalía fue notificada de lo ocurrido. El sospechoso fue trasladado a la unidad policial, donde quedó a disposición de la Justicia.
El teléfono fue secuestrado y devuelto a su propietario, cerrando así una secuencia que había comenzado con un pedido de ayuda y terminó con una rápida respuesta policial.
Un hecho breve, pero revelador, que volvió a poner en primer plano la importancia de la denuncia inmediata y la rápida intervención de las fuerzas de seguridad en el centro de la ciudad de Cipolletti.