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Miércoles 04 de Febrero, Neuquén, Argentina
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Bariloche: detuvieron a dos jóvenes con inhibidores de alarma

Los dos detenidos tenían en su poder  inhibidores de señal utilizados para el robo de pertenencias del interior de los autos. En plena temporada turística, una modalidad silenciosa vuelve a encender las alarmas en Bariloche y deja al descubierto cómo operan los delincuentes en zonas de alta concurrencia.

Miércoles, 04 de febrero de 2026 a las 06:00
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En medio de la temporada turística, cuando Bariloche desborda de visitantes y los estacionamientos se llenan de autos cargados de bolsos, regalos y expectativas, un procedimiento policial dejó al descubierto una modalidad delictiva que crece en silencio: el robo con inhibidores de señal. Dos hombres fueron demorados mientras circulaban con este tipo de dispositivos, una práctica cada vez más común en zonas de alta concurrencia, donde los delincuentes aprovechan distracciones mínimas para vaciar vehículos sin romper una sola cerradura.

El episodio ocurrió durante la tarde-noche de ayer, en una zona urbana transitada, mientras efectivos de la Comsairía 28° realizaban recorridas preventivas. En ese contexto, un vehículo llamó la atención y fue detenido para su identificación. Dentro viajaban dos personas jóvenes, una de ellas extranjera, sin relación aparente con el titular del auto. Hasta ahí, una escena que podría haber pasado desapercibida en cualquier control de rutina.

Sin embargo, al avanzar con la inspección, apareció el dato inquietante: inhibidores de señal, guantes y pasamontañas. Elementos que no se usan por casualidad y que forman parte del "kit" habitual para cometer robos rápidos y limpios. Este tipo de dispositivos bloquea el cierre centralizado de los vehículos, permitiendo que los delincuentes actúen sin forzar puertas ni romper vidrios, incluso a plena luz del día y frente a decenas de personas.

Este método se repite cada verano en Bariloche y en otros destinos turísticos del país. Playas, centros comerciales, estacionamientos de supermercados y zonas gastronómicas se transforman en escenarios ideales para este tipo de robos invisibles. Las víctimas creen haber cerrado el auto, se alejan unos minutos y, al volver, descubren que les faltan mochilas, documentación, dinero o equipos electrónicos.

En este caso, no se registró un robo concreto ni una denuncia previa. Tampoco surgieron antecedentes ni pedidos de captura al consultar los sistemas oficiales. Aun así, la presencia de estos elementos encendió las alarmas y derivó en la intervención judicial, que ordenó el secuestro de los dispositivos, aunque sin avanzar en una imputación penal de fondo.

El vehículo, además, fue retirado de circulación por irregularidades administrativas, un desenlace que vuelve a dejar preguntas abiertas: cuántas veces estos dispositivos ya fueron utilizados, en qué lugares y con cuántas víctimas que quizás nunca supieron cómo les robaron.

 

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