La Provincia del Neuquén atraviesa un momento clave en términos de solvencia fiscal, luego de aplicar un modelo de gestión enfocado en la austeridad, la planificación financiera y la eficiencia administrativa. Los resultados ya son palpables: reducción del 38% de la deuda pública, repetición de un superávit operativo y financiero por segundo año consecutivo y un salto del puesto 20 al 3 en el ranking de sostenibilidad fiscal nacional. Esta transformación fue liderada por el Ministerio de Economía, Producción e Industria, bajo una mirada estratégica del gobierno provincial.
A diferencia de gestiones anteriores, la actual administración no recurrió a la emisión de deuda para gastos corrientes. Al momento de asumir, más de la mitad del stock de deuda —unos 695 millones de dólares— había sido utilizada para sostener el funcionamiento básico del Estado. Hoy, esa lógica cambió. El endeudamiento dejó de ser una herramienta de supervivencia para convertirse en una opción planificada, orientada a inversiones de largo plazo y no al gasto inmediato, informaron desde Gobierno.
Uno de los pilares del nuevo esquema financiero fue la autonomía presupuestaria en obra pública. Más del 90% de los proyectos de infraestructura ejecutados durante estos dos años fueron financiados con recursos propios de la provincia, sin depender de fondos nacionales ni de préstamos. Esto marcó un quiebre frente a 2023, cuando el 100% de las obras se financiaban con aportes de terceros. El cambio no sólo implicó independencia, sino también mayor agilidad y control en la ejecución.
Este contexto permitió fortalecer partidas clave como Educación, Salud y Seguridad, que históricamente sufrían restricciones presupuestarias. La previsibilidad fiscal facilitó redirigir fondos hacia estos sectores esenciales, al tiempo que se sostuvo un ambicioso plan de inversión en rutas, conectividad y servicios básicos. El equilibrio fiscal, lejos de ser un fin en sí mismo, comenzó a traducirse en beneficios concretos para la ciudadanía.
El ranking interprovincial de sostenibilidad, elaborado por consultoras especializadas y organismos técnicos, mide variables como autonomía fiscal, relación deuda-ingresos, resultado operativo y calidad del gasto. En todos estos aspectos, Neuquén mostró mejoras sostenidas. La baja del stock de deuda al 20% de los ingresos totales representa el menor nivel en 20 años, lo que coloca a la provincia entre las jurisdicciones más estables del país.
“Pasamos de una provincia quebrada a una con superávit, en proceso de desendeudamiento y con obras en marcha”, sintetizó el gobernador Rolando Figueroa, al hacer un balance de gestión. Para el mandatario, los logros financieros no deben medirse sólo en cifras, sino en su capacidad para mejorar la calidad de vida de los neuquinos. “Lo más importante es que ese superávit hoy se traduce en respuestas concretas para la población”, concluyó.