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Viernes 30 de Enero, Neuquén, Argentina
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Fiestas populares sin riesgos: claves para una alimentación segura durante el verano

Durante el verano, las fiestas populares multiplican el consumo de alimentos y convocan a miles de personas. Especialistas remarcan la importancia de la manipulación responsable, el control de temperaturas y la capacitación de quienes elaboran y venden comida en estos eventos masivos.

Viernes, 30 de enero de 2026 a las 10:01
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Durante el verano en muchas regiones de Argentina, las fiestas populares atraen a miles de turistas y dinamizan a la población local, lo que genera una mayor demanda de servicios como gastronomía, entretenimiento y hotelería.

Este aumento temporal del consumo requiere una preparación adecuada para satisfacerlo de manera segura y beneficiar a toda la comunidad. Estos eventos suelen involucrar la elaboración, comercialización y consumo masivo de alimentos, con una diversidad de actores: manipuladores con distintos niveles de conocimiento, infraestructuras variadas y acceso desigual a materias primas de calidad.

La inocuidad alimentaria depende de una cadena de responsabilidades compartida entre organismos de control, elaboradores, comercializadores, manipuladores y consumidores. Por eso, es esencial contar con personas capacitadas, con conocimientos homogéneos, para garantizar alimentos seguros y proteger la salud pública.

La preparación y venta de alimentos en la vía pública es una tradición en estas fiestas. Aunque el ambiente festivo puede relajar las precauciones, nunca se debe bajar la guardia: una manipulación inadecuada o una conservación deficiente pueden favorecer bacterias patógenas. No lavarse las manos, mezclar crudos con cocidos o ignorar las temperaturas de conservación son errores comunes que generan riesgos.

Cómo lograr una fiesta popular segura

Los principales responsables de la seguridad alimentaria son los elaboradores y comerciantes. Ellos deben garantizar la inocuidad cumpliendo estrictamente las normas de higiene. Aquí van las prácticas claves:

  • Lavarse las manos frecuentemente, proteger heridas abiertas y evitar manipular alimentos en caso de diarrea o enfermedad.
  • Lavar y desinfectar superficies de trabajo para prevenir contaminación cruzada.
  • Almacenar correctamente las materias primas, separadas por tipo.
  • Controlar temperaturas en todo el proceso: evitar dejar alimentos a temperatura ambiente; congelados a -18 ºC, refrigerados entre 2 y 4 ºC, y calientes por encima de 65 ºC.
  • Proteger alimentos del entorno y separarlos (crudos de cocidos).
  • Separar zonas de trabajo antes de cocinar: crudos en un lado, cocidos en otro.
  • Preparar la comida con la menor antelación posible, especialmente ensaladas.
  • Mantener los alimentos protegidos antes de servir.
  • Etiquetar con descripción, fecha de elaboración y temperatura de conservación.
  • Todos los manipuladores deben contar con Carnet Sanitario y haber completado las capacitaciones requeridas.

 

Estas medidas previenen riesgos biológicos (como intoxicaciones por Salmonella o Escherichia Coli), físicos (cuerpos extraños accidentales) y químicos (plaguicidas en frutas/verduras o toxinas por fritura excesiva).

Prestar atención especial a instalaciones, procedencia de alimentos, manipulaciones, almacenamiento, exposición y manejo de residuos (un aspecto clave a menudo olvidado). El objetivo final: alimentos inocuos que protejan la salud de todos los participantes.

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