Las historias de los animales nacidos en cautiverio, no suelen tener ni una vida ni un final feliz. Hipólito nació en cautiverio en el año 2000, a los 5 años fue trasladado a una institución zoológica y a los 8 años ingresó al Bioparque de La Plata. Diferentes nombres de espacios lo albergaron, pero en ninguno conoció la libertad. En La Plata formó pareja con una hembra llamada Mafalda y de esa unión, nació Felipe.
Cuentan desde la institución que Hipólito colaboraba con toda persona que trabajara con él. Se caracterizaba por su temperamento tranquilo que facilitaba las rutinas diarias de cuidado.
A lo largo de los años estableció un vínculo de confianza y afecto con cuidadores y veterinarios, respondió a los entrenamientos y a todas las intervenciones necesarias para su bienestar. Por su carácter calmo y su comportamiento estable, siempre se pudieron hacer los controles y procedimientos con un nivel menor de estrés para el animal.
Una de las rutinas sanitarias era el corte de colmillos y limpieza bucal. El año pasado se le pudo realizar una extracción de sangre sin necesidad de sedación y con su total colaboración. Se trató de un método complementario inédito en las instituciones que trabajan con animales exóticos y silvestres en Argentina, aunque no se brindaron más detalles.
El año pasado fue sometido a una cirugía de alta complejidad, que permitió salvarle la vida en ese momento. Parece ser que ese procedimiento representó un hito para la medicina veterinaria en fauna silvestre, ya que fue el primer caso registrado en Argentina de una intervención de éste tipo en un hipopótamo, con resultados positivos en su recuperación posterior. Lamentablemente tampoco poseemos mayores detalles.
En las últimas semanas, Hipólito comenzó a cursar un cuadro digestivo severo. Se le suministraron analgésicos, protectores gástricos y antibióticos, bajo la supervisión e intervención de un equipo técnico especializado que trabajó bajo estrictas medidas de seguridad.
Sin embargo y pese a los esfuerzos, en las últimas horas del jueves de la semana pasada se agravó su estado general y se produjo un deterioro sistémico. En las primera horas del viernes 6 de marzo, Hipólito murió a causa de un paro cardiorrespiratorio a los 26 años, siendo aún un ejemplar joven si se tiene en cuenta que los hipopótamos suelen vivir hasta los 40 o 50 años.
¿Fue Hipólito un animal feliz? No sabemos cómo conciben la felicidad los animales, aunque imaginamos que ha de ser en libertad.
Hipólito nunca conoció su hábitat natural, nació, creció y murió en cautiverio y aun así desarrolló un carácter afable y colaborativo.
Ojalá su nuevo destino sea un lugar con ríos, lagos y pantanos poco profundos donde pueda sumergirse para protegerse del sol durante el día y comer hierbas frescas durante la noche acompañado por ese grupo de compañeros que le dio la bienvenida.