¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Viernes 13 de Febrero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Osvaldo Laport: preparación, disciplina y el desafío de un personaje de 80 años

Horas antes de salir a escena, Osvaldo Laport habló con Mejor Informado sobre su preparación, el respeto por el oficio, el vínculo con el público y el desafío de encarnar a un hombre de más de 80 años en Vamo' los Pibes.

PUBLICIDAD
“Un buen texto se dice hasta detrás de un árbol”, expresó el actor.

En el corazón de la avenida Corrientes, el ritual del teatro se repite cada noche. En el camarín del Multiteatro, a horas de la función, el actor Osvaldo Laport se prepara con la misma concentración de siempre. La obra Vamo los Pibes, que comparte con Osvaldo Santoro, Antonio Grimau y Raúl Lavié, convoca a distintas generaciones y lo encuentra en un momento de madurez artística donde el detalle y la ceremonia lo son todo.

“Soy muy prolijo en ese sentido. Soy muy de la ceremonia”, dice Laport en diálogo con Mejor Informado. Para él, la preparación no comienza al llegar al teatro sino mucho antes: “El ritual tiene que ver con el silencio. Con saber cuánto tiempo tengo para estar tranquilo, para bajar al escenario antes, escuchar el murmullo del público, sentarme detrás del telón”.

La puesta le permite un inicio particular: cuando el telón se abre, su personaje ya está en escena, de espaldas al público. “Respeto profundamente aquello para lo que fui convocado. Es un personaje, una composición. Es un hombre de más de ochenta años”, explica.

Los actores de la obra Vamo' lo pibe.

El desafío no es menor. En escena comparte elenco con Raúl Lavié, quien a sus 88 años mantiene una presencia notable. “Hoy hay personas de esa edad impecables como Raúl, que está extraordinario, pero yo tenía que buscar una composición que hiciera verdaderamente creíble a mi señor mayor. Y eso implica respeto”, remarca.

La concentración comienza incluso antes de salir de su casa. “Hoy llegué media hora tarde y te pedí disculpas, pero vengo vocalizando en el auto, vengo articulando. Porque el teatro necesita una voz colocada, que proyecte, que se entienda, que tenga buena dicción. Desde que salgo de casa ya estoy entrando en la concentración del personaje”, cuenta.

Con una extensa trayectoria que atraviesa televisión, cine y teatro, Laport asegura que la esencia del oficio no cambió: “Ninguna comparación con otras épocas. Siempre digo lo mismo: un buen texto se dice hasta detrás de un árbol. No importa si es en la calle Corrientes, en el teatro off, independiente o en el oficial. Lo importante es el texto”.

Antes de salir a escena, Osvaldo Laport conversó con Mejor Informado an

El cuidado del cuerpo también forma parte de su rutina. El actor mantiene un vínculo histórico con el deporte, que comenzó con un recordado personaje televisivo. “Es un hábito en mi vida. Empezó con un personaje que se llamó Catriel. Gracias a él, la disciplina dejó de ser solo estética y pasó a ser salud. Uno va envejeciendo y tiene que estar firme, preparado. Que no te agarre un soplido y te tire”, señala con humor.

Antes de entrar al teatro, Laport se detiene a saludar y fotografiarse con el público. La escena se repite cada noche y tiene una explicación clara: “Vienen varias generaciones. Hoy tenemos posibilidades virtuales que antes no existían, y los adultos tenemos que estar aggiornados, no autoextirparnos del sistema”.

El actor destaca el diálogo con los más jóvenes como una de las claves de su vigencia: “Respeto muchísimo a las nuevas generaciones. Cuando uno aprende, evoluciona, crece, cambia. Yo escucho mucho a los jóvenes”.

Mientras la función se acerca y el murmullo del público comienza a crecer detrás del telón, Laport vuelve al silencio. Allí, en esa ceremonia íntima, empieza cada noche el mismo ritual: el de transformarse en otro para contar una historia sobre el escenario.

 

La entrevista completa con Osvaldo Laport:

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD