Avistaje

Ballenas francas a metros de la costa en Las Grutas

En la mañana de este domingo fueron captadas por la cámara de un residente
domingo, 24 de mayo de 2020 · 14:23

Quienes residen habitualmente en Las Grutas, tienen el privilegio de disfrutar durante todo el año la visita de ballenas, delfines y  lobos de mar.

Poco antes del mediodía de este domingo, tres ballenas francas se paseaban frente a la costa a unos 300 metros aproximadamente.

Los primeros avistajes son en abril o mayo. En julio y agosto ya comienzan a quedarse en estas aguas para su ciclo reproductivo y luego regresan al sur.

La ballena franca austral adulta mide aproximadamente 15 metros y pesa unas 47 toneladas.

Son bastante sociables, curiosas y juguetonas en presencia de los humanos. Hay casos de algunas que han querido llevar sobre sus lomos a pequeños botes o kayakistas. También actúan amigablemente con delfines  y ballenas jorobadas.

A veces sacan su aleta caudal del agua y dejan que el viento las empuje. Esto se conoce como “vela” y parece que lo hacen por diversión.

Las ballenas francas australes junto a otras ballenas, son la especie más rara del mundo. Lamentablemente han sido severamente diezmadas por la caza.

Se cree que viven en estado salvaje unos 50 años promedio pero no hay demasiada información. Hay algunas especies que lo hacen hasta los 100 años. Actualmente hay unas 100.000 ballenas francas australes en el mundo.

Las ballenas francas del sur son lentas para nadar, lo hacen a unos 5 kms. aproximádamente y tienen enemigos naturales como las gaviotas cocineras de la Patagonia quienes las atacan y les producen gran cantidad de lastimaduras y les dejan enormes heridas en la piel. Tratan de evitarlas en lo posible, pero esto hace que les dediquen menos tiempo a sus cachorros para alimentarlos. Estos también son vulnerables a las orcas y al tiburón blanco.

Si estás en Las Grutas pasando la cuarentena, aprovecha los horarios de las salidas recreativas y con todas las medidas de precaución, acércate a la playa, es probable que algunas más aparezcan mientras  disfrutan de las tranquilas aguas rionegrinas sin la presencia del hombre.

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