Durante el 1-1 entre Crystal Palace y Nottingham Forest en Selhurst Park, pudo observarse una polémica bandera con graves acusaciones contra Evangelos Marinakis, dueño club visitante, en la que los hinchas locales acusaron al griego de narcotráfico, sobornos y corrupción.
Tras el revuelo generado por este trapo, que entre otras cosas muestra a Marinakis apuntando con un arma al mediocampista Morgan Gibbs-White, figura del Nottingham Forest (aludiendo a que lo obligó en contra de su voluntad a rechazar un traspaso a Tottenham), la Asociación de Fútbol (FA) decidió intervenir y abrir una investigación para esclarecer la conducta de los hinchas.
Según confirmó el medio "The Athletic", el telón fue obra del grupo de seguidores Holmesdale Fanatics, que incluyó un globo de diálogo irónico en el que el futbolista expresaba: “El señor Marinakis no está involucrado en chantaje, narcotráfico ni corrupción”. Este mensaje hacía referencia a las sospechas y rumores que han rodeado al empresario griego, quien ha rechazado públicamente todas las acusaciones.
Fuego cruzado
La tensión entre Crystal Palace y Nottingham Forest se remonta al verano europeo pasado, cuando la UEFA sancionó al club londinense por infringir la normativa de propiedad múltiple. La sanción derivó en el descenso del Palace a la Conference League y permitió que Nottingham Forest ascendiera a la Europa League. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) confirmó esta sanción a principios de agosto, lo que generó una especie de rivalidad entre los clubes.
El origen de la disputa también incluye una carta enviada por Nottingham Forest a la UEFA solicitando claridad sobre su participación en competencias europeas, gestión que el club londinense considera clave para la sanción que recibieron. Steve Parish, presidente de Crystal Palace, sugirió en un podcast que hubo presiones externas: “Nos hacen creer que ese fue el problema. Si nadie hubiera querido ese lugar, no habría pasado nada”.