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Miércoles 07 de Enero, Neuquén, Argentina
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Del aula al arco: la noche menos pensada en la que River encontró a su guardián

Una lesión, una salida inesperada y otro arquero fuera de combate abrieron una puerta que nadie imaginaba. Gallardo mira al semillero y un pibe estudiante de Economía queda a un paso de defender el arco de River.

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River recurrió al semillero para cubrir una baja inesperada en el arco y abrirle paso a una oportunidad que nadie tenía en los planes.

River llegó a la pretemporada con certezas, planificación y nombres claros. Pero el fútbol, como la vida, no siempre respeta los planes. En el aire frío de San Martín de los Andes, entre montañas, trabajos físicos y jornadas de doble turno, el arco millonario quedó de pronto en suspenso. Y cuando nadie lo esperaba, apareció una historia que mezcla estudio, perseverancia y oportunidad.

Franco Armani, dueño indiscutido del puesto, sufrió un desgarro en el gemelo durante uno de los entrenamientos y estará al menos tres semanas afuera. Un golpe inesperado para el cuerpo técnico de Marcelo Gallardo, que ya trabajaba con la mira puesta en los primeros compromisos del año. Pero no fue la única mala noticia.

Jeremías Ledesma, quien había esperado su momento durante largo tiempo, decidió cerrar su ciclo en Núñez y regresar a Rosario Central en busca de continuidad. “No fue lo que uno esperaba, me voy triste”, confesó al despedirse.

A eso se suma la situación de Ezequiel Centurión, aún en plena recuperación de una fractura en la muñeca sufrida en la final de la Copa Argentina que Independiente Rivadavia le ganó a Argentinos Juniors. De repente, River se quedó sin red. Y entonces, el semillero volvió a hablar.

El nombre que empezó a circular puertas adentro fue el de Santiago Beltrán. Tiene 21 años, es arquero titular de la Reserva y ya conoce lo que es pararse bajo los tres palos con la Banda Roja, aunque haya sido de manera extraoficial. Su debut fue en un amistoso ante Millonarios, el 9 de julio de 2024, en un empate 1-1 en el Monumental.

Beltrán no es un producto típico de inferiores. Llegó a River a los 17 años, sin recorrido previo en divisiones juveniles, luego de jugar torneos amateurs con amigos del Club Pueyrredón, en la zona norte del Gran Buenos Aires. Dos semanas de prueba alcanzaron para convencer a los formadores del club. Desde entonces, el crecimiento fue silencioso, pero constante.

En 2024 fue campeón con la Reserva, tiene contrato hasta diciembre de 2027 y hasta fue citado como sparring de la Selección Argentina durante una fecha FIFA. Fuera de la cancha, su historia suma otro matiz: es estudiante de Ciencias Económicas en la UBA y avanza con la carrera en los tiempos que le permite el fútbol.

“Formarse como persona es muy importante. El fútbol es una carrera corta y después te queda la vida. Estudiar te abre otros caminos”, dijo en una entrevista. Palabras que hoy resuenan con más fuerza.

Gallardo debe resolver cómo cubrir el arco en los amistosos ante Millonarios y Peñarol, que se jugarán en Uruguay. Y si Armani no llega al debut del Torneo Apertura frente a Barracas, el destino podría acelerar los tiempos.

En River, cuando el ruido aparece, el semillero responde. Y esta vez, el arco puede quedar en manos de un pibe que reparte sus días entre apuntes de Economía y atajadas soñadas. Porque a veces, las grandes historias empiezan cuando nadie las tenía en los planes.

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