El sueño mundialista de Selección de Irak quedó atrapado en un escenario que excede lo deportivo. La escalada bélica en Medio Oriente alteró la logística del equipo y puso en serio riesgo su participación en el repechaje rumbo al Mundial 2026.
La Federación Iraquí de Fútbol confirmó que el cierre del espacio aéreo en la región dejó varado en los Emiratos Árabes Unidos al entrenador Graham Arnold, quien no puede trasladarse para sumarse a la preparación del plantel. Pero el problema va más allá del cuerpo técnico: varias embajadas permanecen cerradas, lo que impide tramitar las visas necesarias para ingresar a México, sede del decisivo encuentro.
Irak tiene programado disputar el 31 de marzo en Monterrey un partido clave por el repechaje intercontinental ante Bolivia o Surinam. Ese encuentro representa la vía directa hacia la Copa del Mundo que organizarán en conjunto Estados Unidos, México y Canadá. Hoy, sin embargo, la incertidumbre política y diplomática pesa más que cualquier planteo táctico.
Desde la federación aseguraron que mantienen comunicación permanente con la FIFA y con la Confederación Asiática de Fútbol para intentar destrabar la situación. El margen es mínimo y el calendario no espera.
En paralelo, el contexto geopolítico abre interrogantes adicionales en la región, aunque desde distintos sectores dejaron en claro que no se puede especular con eventuales vacantes. El reglamento internacional no establece con precisión los pasos ante un escenario de fuerza mayor, lo que deja abierta una zona gris reglamentaria.