Hernán Montenegro es un referente ineludible del básquet argentino. Ídolo, talentoso, carismático, el pivote bahiense logró ser el primer nacional en tocar la NBA a fines de los ’80 y desde su apodo de “El Loco” se buscó una interpretación de sus actos muy liviana, sin detenerse jamás en los verdaderos problemas que lo aquejaron desde niño.
Actualmente, el ex pivote de Villa Mitre, Olimpo, Estudiantes de Bahía Blanca, GEPU de San Luis, Gimnasia de Comodoro, Peñarol de Mar del Plata, Estudiantes de Olavarría, Obras Sanitarias, además de pasos por Italia, Venezuela y Puerto Rico brindó una entrevista a la periodista Tati Shapiro de Infobae en la que contó que hace 5 meses se encuentra internado en Tortuguitas, buscando dejar atrás una larga depresión que lo terminó se sumergir en un alcoholismo muy profundo, intenso desde el 2023 para adelante.
Lo último que se había conocido laboralmente de él fue su participación televisiva en el MasterChef del 2021. Entonces se veía realmente bien, pero como él mismo confió, sufre la depresión desde los 14 años de edad.
Actualmente, con 59 cumplidos en agosto, el ex deportista pasó por el infierno de la cocaína, fue suspendido en Venezuela en 1996 por haber dado positivo de esa sustancia tras un partido en la Liga y junto a sus abogados marcó un precedente en cuánto a las sanciones por dopaje en el deporte.
“Entonces me habían dado la sanción de ‘por vida’, como se llamaba. Eran 99 años de inhabilitación, pero fuimos a los tribunales de Suiza (TAS) y logramos que la reduzcan a 8 meses”, recordó Montenegro ante las cámaras.
El consumo ya era algo que lo mantenía muy ocupado, una rutina que comenzó a introducir en su vida con edad de adolescente, cuando el básquet español mostró interés por su juego en 1982.
NBA
Sin la chance de tener pasaporte español, el regreso a la Argentina (en Olimpo de Bahía Blanca) lo volvió a impulsar y llegó la oportunidad de jugar en el básquet universitario de Estados Unidos a los 20 años de edad, con la mira puesta en la NBA.
Lousiana State fue la casa de altos estudios que le abrió sus puertas, lo mantuvo centrado y lo hizo olvidar el consumo de sustancias por completo. En base a talento captó el interés de Philadelphia 76ers que lo eligió en el draft de 1988.
Como dirían hoy los más jóvenes, fue su “prime”, más allá que después vinieron capítulos con la Selección Argentina, títulos a nivel nacional en diferentes lugares del mundo y una cosecha económica fructífera que se terminó esfumando por los excesos.
“Hace año y medio toqué fondo. La adicción al alcohol me llevó a lugares muy feos, oscuros, siempre con la depresión como punto de partida. Hoy me siento bien, mejor. Empezando a quererme, por primera vez me siento orgulloso de algunas cosas que he logrado en mi vida”, dijo en la profunda entrevista.
Sin fecha para su alta definitiva, esta primera charla periodística desde el lugar de la terapia es el primer gran paso de resurgir que lo mantiene muy entusiasmado y con el foco en la familia, en vivir lo que reste de vida en paz consigo mismo y dispuesto a ayudar los todavía sufren como él con las enfermedades mentales.