Después de varios días de incertidumbre y negociaciones contrarreloj, Huracán logró destrabar el conflicto con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y finalmente podrá recibir a River en el estadio Tomás Adolfo Ducó, aunque con una capacidad reducida. El encuentro se disputará con un aforo cercano a las 28 mil personas, muy por debajo del total habitual del Palacio de Parque Patricios.
La situación se había generado a raíz del derrumbe ocurrido días atrás en un estacionamiento ubicado en el complejo Estación Buenos Aires, a pocas cuadras del estadio. Ante ese escenario, las autoridades porteñas habían manifestado su preocupación por cuestiones de seguridad y no querían autorizar el partido con público hasta contar con mayores garantías.
Desde el área de Seguridad de la Ciudad argumentaban que no podían garantizar dos operativos simultáneos en la misma zona: uno destinado al partido y otro vinculado a la asistencia y contención de los vecinos afectados por el derrumbe ocurrido en la calle Miravé.
La postura generó un fuerte rechazo en el club de Parque Patricios, que dejó en claro que no estaba dispuesto a jugar a puertas cerradas. Incluso desde la institución habían advertido que iniciarían acciones legales contra el Gobierno porteño si se sostenía la prohibición.
En medio de ese clima tenso, el presidente de Huracán, Abel Poza, mantuvo una reunión con Gabriel Sánchez Zinny, jefe de gabinete de la Ciudad, que terminó destrabando el conflicto. Como resultado del encuentro, ambas partes llegaron a un acuerdo para permitir el ingreso de público, aunque con una limitación importante en la capacidad del estadio.
El dirigente también había intentado llevar tranquilidad en las horas previas al acuerdo y se mostró confiado en encontrar una salida. Entre las alternativas planteadas por el club apareció la posibilidad de no utilizar las calles cercanas a la zona comprometida por el derrumbe, con el objetivo de reducir riesgos y facilitar el operativo de seguridad.
Mientras tanto, un grupo de hinchas de Huracán había convocado a una movilización hacia la sede del Gobierno de la Ciudad para exigir la habilitación del estadio. Sin embargo, tras conocerse el acuerdo entre el club y las autoridades, la dirigencia pidió suspender la protesta.
De esta manera, el Palacio de Parque Patricios volverá a abrir sus puertas para un partido de alto voltaje ante River, aunque con un marco reducido. Después de días de tensión y negociaciones, el Globo consiguió sostener la localía con su gente, aunque bajo estrictas condiciones de seguridad.