El agua empieza a moverse antes que los botes. En la costa, los palistas ajustan chalecos, repasan paladas en el aire y miran el cauce del Río Limay como quien observa a un viejo conocido. Este fin de semana no será uno más: la Regata del Limay celebra su décima edición y el río volverá a ser protagonista de una travesía que ya es parte del calendario deportivo patagónico.
Serán 60 kilómetros en tres etapas, uniendo Senillosa, Plottier y la ciudad de Neuquén. Más de 200 competidores dirán presente, con delegaciones de Río Negro, La Pampa y Mendoza, además de invitados de Chile que le dan a la prueba un carácter internacional que crece año tras año.
La primera etapa, de 22 kilómetros, partirá el sábado desde Arroyito hacia China Muerta. Allí funcionará el campamento base, donde el movimiento no se detendrá: por la tarde se disputará el kayak cross contrarreloj, un tramo corto pero intenso que suele marcar diferencias. El domingo, la travesía final de 32 kilómetros llevará a los palistas hasta la capital neuquina, con llegada frente al puente del Paseo de la Costa.
Habrá competencia en kayak olímpico individual y doble, travesía simple y doble, stand up paddle y, como novedad, la incorporación de la canoa canadiense, recuperando el espíritu más tradicional del canotaje regional. También habrá espacio para los más chicos, con categorías formativas que garantizan el recambio y el futuro del deporte.
Organizada por Quatro Vientos y con el acompañamiento del Gobierno provincial y los municipios involucrados, la regata no solo convoca deporte: moviliza turismo, emprendedores y un operativo de seguridad que acompaña cada tramo del recorrido.
Diez ediciones después, la Regata del Limay ya no es solo una competencia. Es una postal en movimiento de la Patagonia, una celebración del río y una cita que cada año suma más protagonistas dispuestos a desafiar la corriente.