RIO NEGRO

Ceder o no ceder, esa es la cuestión

La gobernadora no sabe reconocer derrotas, no goza de cintura política y llevó el conflicto a un terreno sinuoso.
domingo, 20 de marzo de 2022 · 00:28

El primer conflicto gremial que debe atravesar Arabela Carreras como gobernadora está por demás enardecido y a estas horas la mandataria recrimina puertas adentro a sus aliados de no haberla advertido de los dificultosa que sería la negociación. Más si se tiene en cuenta que solo 15 mil pesos de diferencia en un bono único para las categorías más bajas fue el primer foco de desencuentro con ATE. Además de que el ministro de Gobierno Rodrigo Buteler se lo comunicó a Rodolfo Aguiar vía mensaje de WhatsApp sin más explicaciones.

Hoy, un mes después de aquel frustrado acuerdo con ATE, que limitaba también el poder de acción de UnTER y SiTraJur, la negociación salarial marcha por caminos enrarecidos. Si bien esta semana, al escuchar el mísero aumento de 1% sobre aquella propuesta rechazada por todas las fuerzas, parecía que los de pechera verde estaban cerca del arreglo con el no descuento de los días de paro y un punto mas de incidencia en la liquidación de marzo, finalmente prevaleció el acuerdo con los otros sindicatos.

Tan raro está el conflicto que nadie sabe con certeza cuál es la llave para abrirlo. Los pactos con ATE que le permitieron a la gobernadora transitar la mitad de su mandato sin conflicto, parece que ya no tienen vigencia. El acuerdo de Alberto Weretilneck y Rodolfo Aguiar, era personal y evidentemente no tenía carácter transitivo hacia su sucesora.

El Secretario Adjunto de ATE nacional, Aguiar quedó dolido por el ninguneo de la gobernadora. Luego de la publicación de la foto de ambos en el despacho de Casa de Gobierno, el acuerdo estaba casi cerrado. Un bono de 25 mil para las categorías más bajas por última vez y una revisión cada tres meses. Sin embargo algo pasó en el medio, Carreras designó a Buteler para que le informe al sindicato que la cifra sería de 10 mil. Esto despertó al mounstro dormido y que ATE se movilizó y se posicionó nuevamente en el terreno en el que más cómodo se siente, cuesta mucho que regrese al letargo.

El inicio del conflicto fue por 15 mil pesos y hoy es mucho más grande. El bloque de estales, docentes y judiciales parece que por primera vez se respetará. Los tres gremios están movilizados y dispuestos a no ceder terreno en la negociación. Saben que las bases piden un aumento real y no porcentajes que ya quedaron retrasados antes de cobrarlos. Le dieron una semana de plazo al gobierno para fijar una pauta que contemple el 8,8% de inflación acumulada en 2022, y que a la hora de cobrar los salarios de marzo, sin dudas llegará a los dos dígitos, cuando la propuesta para esa liquidación es de apenas un 7%.

Como hace un mes, la decisión será gubernamental. Carreras deberá reconocer su derrota y no forzar una nueva medida de fuerza, anunciada para el lunes 28 y martes 29. Su discurso de que tienen los mejores sueldos del país, no tuvo el efecto buscado y sólo debilitó al interlocutor de turno, el ministro de Gobierno Buteler, quien se metió a fondo en una batalla de la que no estaba demasiado convencido de dar y en la que claramente, por no ser un jugador del equipo de la gobernadora, quedó solo. 

Un párrafo especial merece Buteler, quien se muestra decidido a retornar al nido de su padre político Weretilneck y del que parece obligado visibilizar su fidelidad, como lo hizo esta semana en las redes sociales manifestando su apoyo a los argumentos vertidos por el senador para fundamentar el voto positivo al acuerdo con el FMI.

Mientras, Weretilneck continúa moviendo piezas estratégicamente. Fiel a su costumbre, además de ganar protagonismo en el bloque Federal que negocia en el Senado, también alinea a sus soldados en el territorio provincial, con el diputado Luis Di Giacomo como brazo armado. 

Carreras está avisada, del armado de Weretilneck para ir de nuevo por la gobernación y también del posible paro. Tiene una semana para convocar nuevamente a una paritaria y sacarse de encima un conflicto. La oferta deberá ser realmente superadora, con porcentajes que permitan emparejar una inflación incontrolable. Además esa alza permanente en los precios no permite hacer acuerdos a largo plazo, por lo que deberá ceder en la revisión trimestral que desde Economía se niegan rotundamente.

Esta vez la gobernadora no puede responsabilizar a terceros, porque el ministro de Economía, Luis Vaisberg pertenece a su riñón y cada una de las ofertas tuvo su visto bueno. Sin dudas que minimizó la posibilidad de un conflicto salarial y todos quienes rodean a Carreras saben que es muy difícil de que reconozca un error y vuelva sobre sus pasos.

La gobernadora sabe que nuevos paros debilitarán su gestión. No importará el pase a planta permanente de 1500 empleados contratados, quienes lograron estabilidad laboral, pero no podrá mostrarlo como un gran acto de gobierno si no existe un acuerdo salarial. Los empleados públicos votan y comparan gobiernos. También la ciudadanía lo hace y un paro docente es una posición difícil de revertir, porque además de los días de clases perdidos, las familias también tienen complicaciones si no pueden mandar a los niños a las escuelas.

La pelota está en poder de Carreras, como la tuvo hace un mes y la pateó de punta y para arriba. El superávit fiscal con el que cerro 2021 le permite elaborar una mejor estrategia. Ahora hay que ver si está dispuesta a hacerlo.

 

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