El revuelo por las acusaciones de Esteban Mirol ya estaba instalado cuando Germán Martitegui apareció frente a un móvil de Intrusos. Con el jurado bajo la lupa y Wanda Nara también mencionada en la polémica, el chef quedó en el centro de las preguntas y eligió desdramatizar.
Ante la consulta sobre si había escuchado a Esteban Mirol, Germán Martitegui marcó distancia con una frase que fijó el tono del intercambio: “No, no lo escuché. Pero, chicos, es Mirol”, dijo, con una sonrisa.
Luego llevó la conversación a un cruce concreto que tuvieron al aire, cuando el periodista todavía competía. “Yo un día le dije que no se la iba a hacer fácil”, recordó, y defendió esa devolución como parte del juego del programa.
En esa misma línea, Germán Martitegui detalló lo que le planteó en cámara y lo presentó como una consecuencia lógica de lo que, según él, venía pasando afuera del estudio. “Él había dicho un montón de cosas de nosotros cuando se fue y yo le dije en vivo que si, en lugar de perder tiempo hablando de nosotros en los canales, hubiera cocinado más, le habría ido mejor. Me pareció lo más lógico”, sostuvo.
También respondió sobre el regreso de Esteban Mirol al repechaje, pese a sus críticas previas al ciclo. “Me parece que sí, porque volvió al mismo lugar que criticó. Si no quería volver, no hubiera vuelto”, dijo, sin matices.
Cuando apareció la palabra “maltrato”, Germán Martitegui puso un límite semántico antes que personal. “Me molesta que se usen ciertas palabras, porque después, cuando hay que hablar de algo serio, la palabra pierde fuerza”, afirmó. Aun así, contempló la vivencia del participante: “Capaz se sintió mal verdaderamente, pero nadie maltrata a nadie”.
Con esa idea, defendió el clima interno del reality y lo describió como una experiencia positiva para quienes participan. “Este lugar es maravilloso, la gente se lo trata superbien”, aseguró. “Puedo poner las manos en el fuego por todo lo que se hace acá adentro. Cada vez que se va alguien, dice ‘muchas gracias a todos, nos tratan superbien’. La verdad es que es un viaje de egresados acá adentro”.
Por último, frente a versiones de favoritismos o tratos especiales, Germán Martitegui evitó alimentar el fuego. “Nosotros tratamos a todos igual”, dijo, y cerró con humor cuando le pidieron una frase picante: “No te voy a tirar un título hoy”. Antes de irse, resumió su desconexión del ruido mediático con una última definición: “Yo vivo en un raviol. Vengo del restaurante y entro acá. La verdad que no sé nada”.