¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Domingo 01 de Febrero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Qué decía el pasacalle desesperado que Luciano Castro le puso a Griselda Siciliani

Un gesto extremo y público volvió a exponer a Luciano Castro en un intento desesperado por reconquistar a Griselda Siciliani.

Por Redacción

Domingo, 01 de febrero de 2026 a las 12:20
PUBLICIDAD

En las últimas horas, un pasacalles colocado frente al domicilio de Griselda Siciliani volvió a ubicar a Luciano Castro en el centro de la escena, no por una ficción ni por un estreno, sino por una decisión emocional llevada al terreno público.

El cartel apareció de manera sorpresiva y fue registrado en video antes de que pudiera pasar inadvertido. La imagen comenzó a circular rápidamente en redes sociales y en programas de espectáculos, donde el foco no estuvo solo en el contenido del mensaje, sino en el modo elegido por Luciano Castro para decirlo. Un pasacalles no es un gesto neutro: ocupa el espacio urbano, interpela a terceros y convierte un asunto personal en un acto visible para todos.

El texto, directo y sin rodeos, no dejó lugar a interpretaciones ambiguas. “Te amo Griselda, hasta el final, te extraño mucho, Luciano”, decía el mensaje, con el nombre del actor incluido como firma explícita. No hubo metáforas ni ironías. Fue una declaración frontal, de esas que parecen pensadas para no poder ser ignoradas.

La difusión se amplificó cuando las imágenes fueron compartidas por cuentas asociadas a LAM y Intrusos. Allí, panelistas y usuarios comenzaron a leer el gesto como un pedido de perdón desesperado, una última carta jugada tras la confirmación de la separación.

Más allá del contenido romántico, lo que llamó la atención fue la elección del recurso. El pasacalles es un formato casi anacrónico, ligado a anuncios barriales, festejos o reclamos. Usarlo para expresar una crisis afectiva habla de una urgencia que no encuentra cauce en lo íntimo y necesita desbordar hacia lo público.

En ese punto, el gesto trasciende a la pareja involucrada y abre una pregunta más amplia sobre las dinámicas de exposición de las figuras mediáticas. Cuando la vida personal está atravesada por la mirada constante, incluso la vulnerabilidad parece necesitar escenario. El perdón, el arrepentimiento o la nostalgia dejan de ser conversaciones privadas para convertirse en actos performáticos.

Hasta el momento, ni Luciano Castro ni Griselda Siciliani salieron a confirmar o desmentir la autoría del pasacalles. El silencio de ambos suma otra capa de lectura: el mensaje existe, circula y genera impacto, aun sin una palabra posterior que lo explique o lo encuadre.

Así, lo que comenzó como un cartel colgado frente a una casa terminó funcionando como un espejo del vínculo entre emoción y visibilidad. Un gesto que no se agota en lo que dice, sino en todo lo que expone sobre la necesidad de ser visto incluso cuando lo que está en juego es el dolor.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD