En la última etapa del embarazo, las preguntas dejan de ser curiosidad y se vuelven agenda. Oriana Sabatini lo sabe, y por eso eligió hablar sin vueltas sobre una definición que sus seguidores le venían reclamando hace semanas, dónde nacerá la bebé que espera con Paulo Dybala.
Oriana Sabatini lleva años instalada en Italia por la carrera del futbolista, y en ese contexto la decisión terminó inclinándose hacia Europa. Le preguntaron si pensaba viajar a la Argentina para el parto y ella confirmó que no. “Va a nacer acá (Italia). Principalmente porque quiero tener parto natural, si se me da, obviamente”, dijo, dejando claro que también hay un deseo personal detrás del plan.
La elección no se explicó solo desde lo médico. Oriana Sabatini sumó el costado logístico, con una razón que se repitió como prioridad, la presencia del padre. “Y segundo, porque quiero que esté el padre. En el fútbol no hay muchos días libres y los chicos suelen tener vacaciones en junio o julio. Así que fue como ‘lo tengo que tener acá’”, confesó, con una realidad difícil de negociar cuando el calendario profesional manda.
Esa necesidad de acompañamiento apareció otra vez, sin vueltas. “Lo quiero tener acá, también, para que esté el padre de esta niña", remarcó, en una frase que ordena el escenario y corre el eje de cualquier discusión externa, el parto se piensa puertas adentro, con decisiones de pareja, no como un debate público.
Aun así, Oriana Sabatini no romantizó el asunto. Admitió que parir lejos de su idioma y de su entorno emocional no es un detalle menor. “Me costó mucho amigarme con esa idea, porque una se pone a planear el parto y a soñarlo, pensar en lo que desea para ese día... y es difícil. Es difícil sentirte cómoda o acostumbrarte a la idea de que va a haber gente que no habla tu idioma, que voy a estar pujando y traduciendo en mi cerebro lo que me estén diciendo", explicó, con una incomodidad concreta, no abstracta.
El tema activó reacciones cruzadas. Hubo mensajes de apoyo, pero también críticas por no elegir su país para el nacimiento. Oriana Sabatini, sin responder a cada comentario, dejó implícito que la decisión no se toma para gustar, sino para atravesar el momento del modo más posible dentro de su vida actual.
En paralelo, también habló de otra intriga que viene creciendo, el nombre. Ahí se plantó. “El nombre está decidido, pero no lo voy a decir”, aseguró. Y soltó una pista mínima. “Es un nombre que me gusta desde los 15 años, básicamente”.
El cierre tuvo su cuota de carácter, con una frase que resumió cómo se repartieron los roles en esa definición íntima. “Yo le avisé cómo se iba a llamar, no se lo pregunté. Los amamos a los hombres y todo, pero la que está poniendo el cuerpo soy yo".