El comentario apareció antes que la canción empezara a sonar en todos lados. En las horas previas a la viralización del nuevo lanzamiento, Wanda Nara eligió destacar un mensaje ajeno que, por su contenido, reordenó la lectura de todo lo que vino después. No fue una frase suya ni una declaración directa, pero funcionó como un gesto con destinatario preciso.
“Ya me imagino a Mauro leyendo los comentarios en el baño. Bravo Reina, te amamos Wan”. Ese fue el texto que decidió fijar entre los mensajes que acompañaron el estreno de O Bicho Vai Pegar (Remix), su colaboración con MC Binn. Al hacerlo, el comentario dejó de ser uno más y pasó a ocupar un lugar central en la conversación digital.
Recién después llegó la música. El lanzamiento del tema se dio en un clima de celebración y alta exposición, con repercusión inmediata en plataformas y redes. Sin embargo, el foco no tardó en correrse del sonido al gesto, y de ahí al vínculo que Wanda Nara mantiene con Mauro Icardi, una historia atravesada por conflictos públicos desde hace años.
La elección de fijar ese mensaje no fue leída como un detalle menor. En lugar de un descargo propio o una indirecta elaborada, Wanda optó por amplificar la voz de un tercero, un recurso que le permitió marcar posición sin pronunciar una sola palabra en primera persona. El resultado fue igual de contundente.
El movimiento reavivó una tensión que nunca terminó de apagarse. Cada aparición de Wanda Nara en un contexto de éxito personal vuelve a estar atravesada por referencias a su ex, incluso cuando no forman parte del relato original. En este caso, el lanzamiento musical quedó inevitablemente asociado a esa guerra persistente.
La frase elegida funcionó como un disparador. No explicó nada ni buscó aclarar el vínculo, pero volvió a poner a Icardi en escena, esta vez desde la ironía y la exposición pública. Un gesto breve, pero suficiente para reinstalar el conflicto en la agenda.
Hasta el momento, Mauro Icardi no respondió ni hizo mención al comentario. El silencio del otro lado dejó la escena suspendida, sin réplica directa. Mientras tanto, la canción siguió su recorrido y el episodio sumó un nuevo capítulo a una disputa que se reconfigura con cada gesto.
Sin necesidad de declaraciones formales, Wanda Nara volvió a demostrar que su manera de intervenir en el conflicto pasa por la selección de qué mostrar y qué amplificar. A veces, alcanza con fijar una frase para decir mucho más de lo que parece.