La Justicia allanó tres sucursales de la inmobiliaria Rucci en la Ciudad de Buenos Aires en el marco de la investigación por la compra del departamento del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Los procedimientos se realizaron en locales ubicados en los barrios de Liniers, Mataderos y Villa del Parque, con el objetivo de recolectar documentación vinculada a la venta del inmueble situado en la calle Miró al 500, en Caballito. Según fuentes del caso, se trató de órdenes de presentación con allanamiento en subsidio, orientadas a reconstruir la trazabilidad de la operación. El despliegue se llevó a cabo en simultáneo con la declaración de la escribana, Adriana Mónica Nechevenko, ante el fiscal federal, Gerardo Pollicita, en Comodoro Py.
La compra del departamento, concretada el 18 de noviembre de 2025 por un valor declarado de 230 mil dólares, es el eje de la causa. La fiscalía investiga la estructura financiera utilizada para cerrar la operación.
De acuerdo con los registros, las vendedoras del inmueble, Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, también participaron como acreedoras de una hipoteca por 200 mil dólares. Cada una aportó la mitad del monto, en un esquema particular: se trató de una hipoteca no bancaria, sin interés y con un plazo de devolución de un año. El acuerdo establece que, en caso de no cancelar la totalidad del monto en noviembre de 2026, el funcionario deberá restituir el departamento.
En el expediente se sostiene que no hubo un préstamo de dinero en efectivo en términos tradicionales, sino una compraventa con saldo de precio financiado. Este punto fue respaldado por la escribana Nechevenko, quien aseguró: “No hubo préstamos de dinero, así, en efectivo, no hubo”, y definió la operación como “normal”, sin irregularidades. Sin embargo, la fiscalía analiza la lógica económica del acuerdo, en particular el beneficio para las acreedoras en un esquema sin interés, lo que genera interrogantes en la investigación.
En ese contexto, también declaró el exfutbolista Hugo Morales, primer propietario del inmueble. Según su testimonio, intentó venderlo durante dos años sin éxito debido a su estado de deterioro y finalmente aceptó una oferta de 200 mil dólares.
Morales señaló que la propuesta fue presentada por “dos chicos” y que, al momento de la escritura, también estaban presentes las dos mujeres que luego figurarían como acreedoras de la hipoteca, además de indicar que recibió el dinero en efectivo.