Lo que arrancó como una causa por amenazas con armas de fuego terminó desnudando un escenario mucho más oscuro. En una casa del barrio Virgen de Luján, en Cervantes, la Policía ingresó con una orden judicial y salió con una certeza inquietante: ahí funcionaba un punto de acopio y venta de droga, con todo lo necesario para mover dinero y mercadería.
El operativo se activó tras una denuncia de un vecino que aseguró haber sido amenazado. Con esa información, la Justicia habilitó el allanamiento. Sin embargo, al cruzar la puerta, los uniformados se encontraron con algo más que un conflicto entre particulares. Balas calibre 22 aparecieron primero, confirmando que el riesgo era real. Pero eso fue apenas el comienzo.
La escena cambió por completo cuando comenzó el conteo de los envoltorios. 371 paquetes de nylon blanco y otros 26 de color celeste, todos con resultado positivo para cocaína, estaban listos para su comercialización. A eso se sumó una piedra compacta de la misma sustancia, todavía sin fraccionar, una señal clara de que el negocio estaba en plena actividad.
Según estimaciones del mercado ilegal, el valor de esa droga ronda los 12 millones de pesos. No se trata de un dato menor: es la prueba de un movimiento que excede largamente el consumo personal y pone a Cervantes en el mapa caliente del narcomenudeo regional.
Plata, balanza y celulares: el combo completo
Junto a la droga apareció el resto del engranaje. Más de 85 mil pesos en efectivo, una balanza de precisión y dos teléfonos celulares, uno de alta gama, completaron el cuadro. Para los investigadores, ese combo no deja dudas: dinero en circulación, herramientas para fraccionar y dispositivos para coordinar ventas.
Todo quedó ba
El allanamiento todavía guardaba otra sorpresa. En el mismo domicilio estaba estacionada una motocicleta de alta cilindrada que, al ser verificada, tenía pedido de secuestro por robo en Neuquén desde diciembre pasado. Otro delito más que se suma al expediente.
Por ese hallazgo, el joven de 18 años que vivía en la casa fue notificado por encubrimiento, además de quedar imputado en la causa federal por drogas y la investigación por amenazas que dio origen al operativo.
Con todos los elementos sobre la mesa, el juez federal interviniente ordenó la detención inmediata e incomunicación del acusado, que quedó alojado en una unidad policial. La causa ahora avanza en el fuero federal, con la lupa puesta no solo en la droga secuestrada, sino también en la posible red de distribución detrás de un botín que habla por sí solo.