Un allanamiento en Cinco Saltos dejó al descubierto lo que muchos vecinos sospechaban: detrás de una denuncia por amenazas se esconde una trama más oscura, vinculada a la comercialización de cocaína y a la disputa territorial entre bandas narco. El procedimiento terminó con el secuestro de una moto y cinco envoltorios con polvo blanco, listos para circular en las calles con un costo en el mercado de 150 mil pesos.
La tarde del 1 de enero, cerca de las 19.30, los efectivos de la Comisaría 43° irrumpieron en un domicilio de este de la ciuda. Lo que parecía un operativo por daños y amenazas calificadas se transformó en un hallazgo que desnuda la verdadera raíz del conflicto: la droga como moneda de poder. La moto 110cc, con plásticos faltantes es un símbolo de la precariedad con la que se mueven quienes disputan cada esquina para vender droga o el vehículo desde dodne aprietan con disparos en sus casas a quienes desafían su poder.
Durante el allanamiento se encontraron cinco envoltorios de nylon con polvo blanco. No estaban escondidos en un rincón olvidado, sino listos para la venta, preparados para alimentar un circuito de comercialización informal y al menudeo. La Fiscalía Federal intervino de inmediato y dispuso el secuestro bajo la Ley 23.737, lo hallado es el núcleo de una investigación que apunta a la comercialización de estupefacientes.
Además, la denuncia original por amenazas no puede leerse como un hecho aislado. Las intimidaciones y los daños forman parte de la misma lógica: la violencia como herramienta para marcar territorio. En este caso, la disputa entre bandas narco se traduce en amenazas cruzadas, golpes bajos y un clima de tensión que los vecinos sienten cada día.