Los detalles más crudos de la muerte de Valentín Mercado Toledo, el nene de 4 años, quien sufrió mala praxis de un anestesiólogo durante una intervención en el Sanatorio Juan XXIII de Roca . El fiscal Gastón Britos Rubiolo enumeró los agravantes que sentenciaron a Mauricio Atencio Krausse: el monitor apagado, la falta de reacción frente a los signos vitales, el uso del celular en plena cirugía y hasta la salida del quirófano para buscar un cargador. Todo esto fue utilizado para justificar el pedido de pena de tres años de prisión y la inhabilitación para ejercer la medicina durante 10 años.
A ese planteo se sumó la querella representada por los abogados Agustín Aguilar y Miguel Ceballos, quienes no solo hablaron de la familia destrozada, sino también del impacto en la comunidad educativa y en los profesionales de la salud. La maestra de Valentín debió pedir licencia por el dolor, y una instrumentadora quirúrgica quedó con diagnóstico de estrés postraumático. El caso dejó cicatrices que van mucho más allá del quirófano.
Sin embargo, la defensa buscó otra narrativa. El abogado Juan Ignacio Scianca sostuvo que su cliente no pidió disculpas porque aún sostiene su inocencia. Y pidió que, si se impone la inhabilitación, sea limitada únicamente al ejercicio de la pediatría. Intentó mostrarlo como un profesional con trayectoria, sin antecedentes, que atraviesa un cuadro de salud deteriorado y que ya perdió su trabajo. “No estamos ante alguien indiferente”, repitió, intentando humanizarlo. El profesional también tomó la palabra, intentó deslindar culpas y sostuvo delante de todos, que él no estaba solo, que había un equipo de médicos trabajando en el quirófano.
El contraste fue brutal. De un lado, la madre de Valentín relatando que nunca recibió información clara sobre el estado de su hijo y que incluso fue increpada por el anestesiólogo en una marcha por justicia. Del otro, la defensa insistiendo en que se trata de un episodio aislado dentro de una carrera extensa. Dos relatos que chocan en cada párrafo, en cada testimonio. Y una sala de audiencias llena de lágrimas.
Lo que está en juego ahora no es la cárcel, porque la ley establece que la pena será condicional, sino la posibilidad de que Mauricio Atencio Krausse vuelva a ejercer. Diez años de inhabilitación significarían un final anticipado para su carrera médica. Y esa es la decisión que el juez Emilio Stadler deberá tomar: si la sanción será ejemplar y contundente, o si se limitará a un castigo parcial.
La condena ya está escrita: homicidio culposo. Lo que falta definir es la pena. Si la Justicia se atreverá a cerrar el círculo con una inhabilitación que marque un antes y un después en la responsabilidad médica.
El pasado 3 de diciembre, el anestesiólogo Mauricio Atencio Krausse fue declarado culpable de homicidio culposo de Valentín Mercado Toledo. El niño de 4 años que murió en julio de de 2024 tras una cirugía en el Sanatorio Juan XXIII de Roca. En la sentencia quedó acreditada la mala praxis del profesional, quien estaba a cargo de la anestesia y cometió una serie de importantes de omisiones como no monitorearlo correctamente, y estar permanentemente atento a su celular, en vez de al estado del paciente.