Una mujer que circulaba en moto por una esquina de General Roca terminó brutalmente golpeada contra el asfalto cuando un cable de electricidad colgado a muy baja altura atrapó el manubrio de su vehículo. El accidente le provocó graves fracturas que requirieron cirugía y dejaron secuelas permanentes. Tras el reclamo judicial, el fuero Civil determinó que el cable representaba un riesgo evidente en la vía pública y condenó de manera concurrente a la empresa de energía EdERSA y a su aseguradora a pagar una indemnización.
El hecho ocurrió en la intersección de Brasil y Neuquén, una esquina transitada de la ciudad. Aquella jornada parecía una más en la rutina de la mujer, que avanzaba en su moto bajo el sol roquense. Sin embargo, en cuestión de segundos todo cambió. Un cable eléctrico tendido a una altura anormalmente baja se cruzó en su camino y se enganchó directamente en el manubrio de la motocicleta.
La maniobra resultó imposible de evitar. El tirón fue tan repentino que la moto se frenó de golpe y la conductora salió despedida, golpeando violentamente contra el pavimento. Tras el impacto, la mujer fue trasladada de urgencia al hospital. Los médicos confirmaron fractura de radio distal en la muñeca derecha y una compleja fractura de tibia y peroné en la pierna izquierda, lesiones que obligaron a una intervención quirúrgica y a un largo proceso de rehabilitación.
Con el paso del tiempo, las secuelas se volvieron evidentes. Los estudios médicos incorporados al expediente establecieron limitaciones permanentes en la rodilla y en la muñeca, lo que derivó en una incapacidad permanente del 51,48 %.
Ante la falta de respuestas satisfactorias por parte de la empresa, la mujer decidió acudir a la Justicia. En su defensa, Edersa reconoció que el accidente existió, pero intentó desligarse de la responsabilidad. La compañía sostuvo que el cable pudo haberse desprendido por causas ajenas, como el paso de un vehículo de gran porte o el contacto con una rama.
Además, la empresa argumentó que la conductora circulaba a velocidad excesiva y que no hubo tiempo material para advertir la situación ni adoptar medidas de seguridad. En otras palabras, intentó trasladar la culpa a la propia víctima.
La pericia accidentológica concluyó que el cable provocó una desaceleración brusca del vehículo, lo que terminó generando la caída de la conductora. Finalmente, el juez fue categórico. Determinó que el cable eléctrico colocado en esa posición constituía una “cosa riesgosa” en la vía pública, capaz de generar daños por sí misma. Por esa razón, el fuero Civil resolvió condenar a Edersa y a la aseguradora a pagar una indemnización.