Bajaron los choques fatales en las rutas de Río Negro. Los datos oficiales difundidos demuestran que la siniestralidad vial disminuyó fuerte y de manera sostenida en los últimos 8 años. Con estadísticas similares a la pandemia, cuando el tránsito en las rutas era muy escaso
El dato central es contundente. En 2017 se contabilizaron 97 siniestros viales fatales. Ocho años después, en 2025, esa cifra cayó a 45. Es decir, menos de la mitad. En el mismo período, la cantidad de personas fallecidas también se redujo de manera marcada, pasando de más de 100 víctimas anuales a poco más de 60. Una curva que baja y que no es casual.
Año tras año, los registros muestran cómo la tendencia fue cambiando. En 2018 los hechos bajaron a 88, en 2019 a 70 y en 2020, con menos circulación, se tocaron mínimos históricos: 44 siniestros fatales con 53 muertos. . Pero lo más relevante llegó después: cuando el tránsito volvió a llenarse de autos, camiones y colectivos, los números no explotaron. Por el contrario, se mantuvieron contenidos y volvieron a descender con fuerza desde 2024.
De a cuerdo con la información difundida por la Secretaría de Seguridad Vial, trás de esta baja hay un factor clave: la prevención sostenida en el tiempo. En vacaciones, fines de semana largos y fiestas populares, cuando las rutas hierven de movimiento, se multiplican los controles. Accesos a ciudades, corredores turísticos y tramos peligrosos se convierten en puntos estratégicos donde se fiscaliza velocidad, alcoholemia y documentación, pero también se corta a tiempo la imprudencia.
Desde el Ministerio de Seguridad remarcaron que la tarea policial también se hace sentir en los momentos más críticos. De noche, con viento, hielo o lluvia, los móviles están en ruta. Asisten a conductores varados, ordenan el tránsito tras choques menores y alertan por condiciones climáticas extremas. En una provincia extensa como Río Negro, esa presencia permanente muchas veces marca la diferencia entre llegar o no a destino.