El Alto Valle de Río Negro se prepara para un giro histórico: la instalación de una planta de tratamiento de residuos domiciliarios en Cipolletti, acompañada de estaciones de transferencia y un complejo socioambiental que busca erradicar los basurales a cielo abierto. El acuerdo interjurisdiccional firmado por la Provincia y los municipios marca el inicio de una gestión moderna y sustentable de la basura, con impacto directo en la calidad de vida de miles de vecinos.
Más de 120 mil toneladas de residuos por día circulan en la región, según el intendente cipoleño Rodrigo Buteler. El número impresiona y desnuda la magnitud del problema: la basura que sale de cada casa termina acumulada en espacios improvisados, sin tratamiento adecuado y con consecuencias ambientales que ya no pueden ignorarse. La planta de Cipolletti aparece como la respuesta concreta a un drama cotidiano que afecta tanto a ciudades grandes como a localidades más chicas como Cordero,Campo Grande, Cinco Saltos, Fernández Oro y Allen.
De la promesa al compromiso
La Mesa de Acuerdos GIRSU Alto Valle reúne a Provincia y municipios en un mismo espacio político-técnico para coordinar decisiones y avanzar en la etapa de preinversión. La idea es clara: ordenar, planificar y construir infraestructura con estándares internacionales. Buteler lo dijo sin rodeos: "Es la reunión más importante en dos años de gestión". La contundencia de la frase refleja la expectativa de que esta vez el problema de los residuos tenga una solución de fondo.
Pero no todo es maquinaria y cemento. El Plan de Inclusión Social (PISO) busca registrar y acompañar a los recuperadores urbanos, integrándolos en el sistema formal con perspectiva de género y oportunidades laborales. La secretaria de Ambiente, Judith Jiménez, lo definió como una "transición ambientalmente responsable y socialmente justa". En otras palabras: no se trata solo de enterrar basura, sino de transformar vidas.
La postal de bolsas acumuladas y humo en los basurales podría quedar atrás. Sin embargo, el verdadero reto será que el anuncio se convierta en obras visibles antes de fin de año. El proyecto promete un punto de inflexión en términos de desarrollo y responsabilidad, pero la ciudadanía espera hechos concretos. El Alto Valle necesita dejar de hablar de basura y empezar a hablar de gestión sustentable.