Un vuelco fatal sacudió la tranquilidad de El Maitén en la mañana de este viernes: un joven de apenas 24 años murió al volcar violentamente el Peugeot 207 que conducía sobre la Ruta Provincial N°70, a la altura de la zona conocida como El Auto Quemado, a unos 70 kilómetros al sur de El Bolsón. El impacto fue tan brutal que la víctima falleció en el acto, mientras que su acompañante resultó con graves politraumatismos y debió ser trasladado de urgencia a un centro de salud.
Según las primeras informaciones, el vehículo despistó por causas que aún se investigan y terminó entre la vegetación. La violencia del vuelco dejó el auto destrozado y convirtió la escena en un verdadero cuadro de desesperación. Testigos ocasionales y automovilistas que circulaban por la ruta fueron los primeros en dar aviso a los servicios de emergencia, que llegaron rápidamente al lugar.
La víctima y el acompañante
La víctima era oriundo de El Maitén y su muerte generó un profundo dolor en la localidad, donde la noticia corrió rápidamente. A su lado viajaba un acompañante que sobrevivió milagrosamente, aunque con múltiples lesiones. Fue asistido en el lugar por personal sanitario y luego trasladado para una evaluación más exhaustiva. Su estado de salud, hasta el momento, no fue informado oficialmente, lo que mantiene la incertidumbre entre familiares y vecinos.
Mientras tanto, la Ruta 70 quedó parcialmente interrumpida. Personal policial, bomberos voluntarios y equipos médicos trabajaron intensamente en la zona, no solo para asistir a las víctimas, sino también para garantizar la seguridad de los demás conductores. Las pericias buscan determinar qué provocó el despiste: si fue una falla mecánica, un exceso de velocidad o las condiciones de la calzada.
La tragedia golpea de lleno a El Maitén, una localidad pequeña donde todos se conocen. Vecinos se acercaron al lugar y no ocultaron su conmoción. "Era un chico muy querido, no lo podemos creer", se escuchó entre lágrimas. La imagen del Peugeot 207 volcado y destrozado quedará grabada como símbolo de una mañana marcada por la fatalidad.