HISTORIAS COTIDIANAS

El fanatismo que no deja ver

Algo que te pasa a vos y a mí. Realidades que vivimos en Neuquén.
martes, 24 de noviembre de 2015 · 12:00

Caminando por las calles neuquinas se observan los carteles que quedaron en apoyo a Mauricio Macri y los que alentaron a Daniel Scioli. Se siente en el aire que algo cambió. La gente está contenta y triste. No hay un punto medio. Lo que sí hay es bronca y elogio, amargura y felicidad, lagrimas y risas, desesperanza y esperanza. Doce millones de personas votaron por Mauricio Macri, doce millones de personas votaron por Daniel Scioli. Hay una sociedad dividida en dos y hay enemigos que eran amigos. Hay un fanatismo que no deja ver a ninguna de las dos partes. 

El domingo por la noche, yendo hacia uno de los departamentos de las torres ubicadas en calle Matheu, viví una triste odisea, desde el punto de vista social. Desde calle Islas Malvinas, se escuchaban los diferentes "bandos" cantando por ambos candidatos, una situación dentro de todo "normal". Pero el panorama empezó a cambiar ni bien se conocían los primeros resultados que daban como ganador al candidato por Cambiemos. 

Pasó un auto rápido y de su interior salió la cabeza de un joven desacatado, gritando como si fuera el fin del mundo: "Vamos Macri, vamos el cambio, carajo. Para todos ustedes, zurdos". 

- Empezamos mal ¿Así va a seguir esto? - pensé. 

La misma secuencia fue observada por dos chicas que caminaban un poco más rápido que yo y no se quedaron calladas, por cierto. 

- Vos elegiste el cambio, ojala vivas muy mal, vos y toda tu familia - gritaron. 

No entendía con qué necesidad tenían que usar términos e ideas descalificativas para defender una idea de gobierno. No es de poca importancia el futuro del país, pero supongo que la sociedad dividida a raíz del fanatismo no aporta ni un poco. 

Seguí mi camino, ya llegando a la Avenida Argentina y topándome con caras contentas y tristes, pero todas ellas con ojos llenos de recelo hacia quien pensaba diferente. Una pareja discutiendo cerca de la Escuela Nº2. Ella le preguntaba por qué había votado a Mauricio Macri y le exigía una respuesta. 

- A vos no te alcanzó. No te alcanzó que fueran presos los milicos, que nos devolvieran Aerolíneas y los trenes. No te alcanzó poder comprarte un plasma y el aumento a la jubilación de tu abuelo. A vos no te alcanzó nada y votaste el cambio - decía casi entre lagrimas. 

Y él, defendiendo su postura le respondía: "Vos, que te conozco desde hace ocho años, preferís los planes sociales para no laburar. Preferís la corrupción, la injustica para quienes queremos crecer dentro del país. Vos preferís el Impuesto a las Ganancias, total no te perjudica en nada, si vivís de plan en plan y de manifestación en manifestación. Yo voy a ser felíz con el cambio y si no querés ser parte de él, no se qué querés que te diga". 

Como siempre me pasa, no podía no escuchar la conversación, estaban gritando. Seguía procesando la información y seguía sin entender como, al parecer ocho años de relación, estaban muriendo a raíz del fanatismo político. 

Me senté en la vereda a esperar a Micaela y agarré mi celular. Innumerables estados de facebook y tweets llenos de violencia y rivalidades. El tema predominaba las redes sociales. Entre lo más llamativo, un brazo tatuado: "Mauricio Macri", y otro con la cara de Néstor Kirchner. La publicación estaba acompañada por "vamos a hacer lo que sea necesario para no perder lo que conseguimos, lo que sea". Llegó Micaela.

- Disculpame por hacerte esperar, no te imaginás lo que pasó al lado de casa. Un hombre se sacó y empezó a golpear las cosas en su patio. ¡Te juro! Nos re asustamos y mamá bajó... Viste como es ella, ni un problema se hace. Le preguntó qué le pasaba. El tipo estaba enojado porque había ganado Macri. Un loco total.

Mi teoría estaba confirmadísima. La mitad de la sociedad quejándose y enfrentada por especulaciones y Macri todavía no empezó a gobernar. El fanatismo te mata, el fanatismo no te deja ver. No te deja recordar cuál es el principal desafío que tenemos, cuál es la meta. El pueblo decidió y no hay nada contra eso. Ganar o perder no puede dividirnos. Después del domingo, comenzó el desafío de seguir construyendo la patria. 


 

Algo que te pasa a vos y a mí. Realidades que vivimos en Neuquén.

Mirta López

 


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