HISTORIAS COTIDIANAS

El viajero que vino a Neuquén y me dijo la verdad

Algo que te pasa a vos y a mí. Realidades que vivimos en Neuquén City.
viernes, 1 de abril de 2016 · 12:56

En una plaza del centro de la ciudad. Una plaza que une a las personas. La misma que nos unió a Micaela y a mí hace siete años atrás. Ahí estábamos el lunes, juntas, también con Sofía y con el equipo de mate. Un chico apareció de un segundo para el otro. Rubio, ojos claros, con un skate y un look muy relajado caracterizado por su remera ancha.

- ¿Conocen alguna tabaquería por acá?

- ¿Para qué? – pregunté. Después me di cuenta que fue la pregunta más estúpida. Pero eso, desencadenó en una gran conversación.

Facundo Del Bosque. Sí, Del Bosque. Destinado a viajar por el mundo desde los 22 años pero siempre a regresar a la Cordillera y alrededores.

Miró mi tatuaje y lo entendió en menos de tres segundos. Empezó a hablar del tiempo, de la gente, el dinero, los sentimientos, de sus viajes por el mundo. Del cielo, el Sol y la Luna. De él, de mi amiga, de mí, de nosotros. Habló de la vida misma y éramos completos desconocidos.

Una hora de charla. Pasó una joven con una guitarra y él la invitó a cantar. Se sumó al grupo y pasó media hora más. Sin darnos cuenta éramos amigos de toda la vida.

En medio de una canción pasó una mujer más grande que nosotros.

- ¿Puedo quedarme a escuchar? – preguntó.

- ¡Tomá asiento! – respondimos todos casi al mismo tiempo.

Escuchamos y cantamos. Se hizo de noche y la señora creyó que era momento de irse. Nos agradeció por el buen momento y confesó no sentirse muy bien de ánimo. Le aseguramos que podía quedarse y contarnos qué era lo que la tenía tan mal. Ella confió en nosotros como Micaela y yo habíamos confiado en nuestro nuevo amigo viajero. Nos brindó todos los detalles de su trágica vida y se desahogó.

Pasó una hora más y, como dijo mi amiga, estábamos viviendo el momento. Personas que nos abrimos al otro sin sentir miedo a ser juzgados. Aprendimos, enseñamos, nos descargamos y llenamos al mismo tiempo. ¿Casualidad o causalidad?

Esas personas se fueron, pero solo físicamente porque en nuestros recuerdos siempre estaremos presente mutuamente. Era algo que necesitábamos, algo que en realidad necesitamos todos. Extraños que brindan palabras que inspiran.

La más chica nos dejó un mensaje a través de su música y, la más grande, nos enseñó a luchar a pesar de los conflictos que pudieran presentarse en nuestras vidas.

El último en irse fue el viajero que por alguna razón estaba en Neuquén y en la plaza Roca. Ese joven lleno de vida que me explicó que el momento de vivir es ahora. Que el tiempo existía sólo si nos resultaba útil. Un alma libre que vino y me dijo la verdad.

 

Algo que te pasa a vos y a mí. Realidades que vivimos en Neuquén City.


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