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Alfalfa en Río Negro: el cultivo que vuelve a liderar la producción y apunta a un crecimiento sin techo

Con 27.000 hectáreas implantadas y nuevas áreas bajo riego en marcha, la alfalfa se convierte en el motor de una etapa productiva que mezcla tradición, tecnología y ambición exportadora. Río Negro ya aporta el 20% de las exportaciones nacionales.

Martes, 18 de noviembre de 2025 a las 08:09
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La alfalfa ya cubre 27.000 hectáreas en Río Negro, impulsa el crecimiento del riego y posiciona a la provincia como líder nacional en exportaciones de forraje.

Hablar de producción en Río Negro no es solo hablar de peras, manzanas y chacras históricas. En silencio, y casi sin pedir permiso, un cultivo viejo conocido volvió a ganar terreno: la alfalfa. Verde, resistente y de raíces profundas, hoy ocupa 27.000 hectáreas y empieza a empujar una transformación productiva que se expande hacia el Valle Medio y el Valle Inferior, donde las nuevas zonas de riego prometen cambiar por completo el mapa agropecuario provincial.

La explicación de este fenómeno no requiere demasiada alquimia, la provincia reúne un combo difícil de igualar. Suelos profundos y aireados, agua de riego asegurada por el río Negro y un clima perfecto para el secado al sol. A esto se le suma un despliegue tecnológico que ya se volvió marca registrada en la región: pivotes centrales, nivelación láser y la reconversión de campos ganaderos de secano en verdaderas fábricas de forraje.

Río Negro ya pisa fuerte en el mercado mundial. Aporta cerca del 20% de las exportaciones nacionales de alfalfa, con megafardos que viajan a Medio Oriente y China en busca de proteína premium. En esos destinos, cada tonelada se paga entre 350 y 440 dólares, un valor que permite compensar los costos logísticos de una producción que ya juega en primera.

El boom también tiene nombres propios. Empresas como Agrónica SA (Nafosa), instalada en Colonia Josefa, se consolidaron como engranajes centrales en la cadena. Procesan alfalfa de productores rionegrinos y alimentan su planta de Bahía Blanca. En su establecimiento Fortín Copahue, con 1.300 hectáreas bajo riego, lograron picos de 18.000 kilos de materia seca por hectárea y proteínas que superan el 20%. Los números hablan solos.

La Provincia cuenta hoy con más de 700 productores involucrados en esta cadena, que combina tecnología, conocimiento y trabajo local.

El desafío ahora está en acompañar el crecimiento con infraestructura. En el Ministerio de Producción avanzan proyectos clave: el desarrollo hidráulico de Colonia Josefa, que permitirá regar 17.000 hectáreas en su primera etapa, y la electrificación de Negro Muerto y Guardia Mitre, que sumará otras 25.000. Son obras estratégicas para sostener el ritmo de expansión y seguir ampliando la frontera productiva de la provincia.

Pero la alfalfa no solo se exporta. Su rol en la rotación agrícola la vuelve aliada natural del maíz, la cebolla, la cebada, el girasol y la avena. Y en la actividad ganadera, garantiza forraje de alta calidad para recría bovina y suplementación ovina, sobre todo en la Región Sur, donde las inclemencias del invierno hacen que cada fardo sea indispensable. La complementación entre zonas irrigadas y zonas áridas también refuerza la estabilidad de todo el sistema productivo.

Hoy la cadena alfalfatera rionegrina reúne a más de 700 productores que combinan conocimiento técnico, inversión y trabajo local. En un mundo que exige trazabilidad, eficiencia y sustentabilidad, la provincia encontró en este cultivo una plataforma para diversificar su matriz agropecuaria y abrir nuevas puertas en el comercio internacional.

 

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